AKENATÓN » El «Faraón hereje»

Neferjeperura Amenhotep, también conocido como Ajenatón, Akhenatón o Akenatón, Amenhotep IV o Amenofis IV, fue el décimo faraón de la dinastía XVIII de Egipto.

Nació en Egipto en el año 1372 a.C. y fue faraón desde el año 1353 hasta el 1336 a.C

Su reinado se caracterizó principalmente por una serie de reformas religiosas y políticas que significaron un cambio radical para la sociedad egipcia del momento.

Es importante destacar que Akenatón tenía como nombre de nacimiento Nefer-Jeperu-Ra AmenHotep, que se puede traducir como «Hermosas son las manifestaciones de Ra, Amón está satisfecho». Sin embargo, al ascender al trono decidió sustituir «Amen-hotep» por «Akenatón», que se traduce como «agradable a Atón». Esto como parte de las reformas religiosas impulsadas durante su reinado, donde se quiso suprimir a la figura religiosa Amón, poniendo en su lugar a Atón.

Akenatón

Ascenso al trono

Fue hijo de Amenhotep III (su predecesor) y la reina Tiy.

Tenía un hermano, Tutmose, que era el primogénito y, por ende, el heredero y el futuro faraón; sin embargo, falleció antes de que finalizara el reino de su padre, por lo cual Akenatón pasó era el nuevo heredero. En el año 1353 a.C, finalmente ascendió al trono.

Familia

En la sociedad egipcia, era normal que un faraón tuviera varias consortes; sin embargo, sólo una podía ostentar el título de «Gran Esposa Real». Este cargo significaba para su portadora el ascenso legal al trono y, por lo tanto, era el equivalente a lo que, en nuestra cultura, conocemos como “Reina”.

Dicho esto, el cargo de Gran Esposa Real de Akenatón lo portó Nefertiti, quien se estima que fue corregente junto con Akenatón antes de que éste fuera ascendido a Faraón. Cabe destacar que, como Gran Esposa Real, Nefertiti tomó un gran protagonismo, lo cual no era común para la época.

Akenatón

Akenatón tuvo 10 hijos, 9 hembras y un hijo varón, llamado Tutankatón (posteriormente sería conocido como Tutankamón), quien, al ser el primer hijo del faraón, pasó a ser el heredero al trono.

Reinado

Tal como se ha mencionado antes, Akenatón impulsó una gran cantidad de reformas, especialmente en el ámbito religioso. Sin embargo, estas medidas no están desligadas del ámbito político, puesto que la religión y la política estaban muy relacionadas.

Reformas religiosas

Aún en tiempos actuales, los “líderes” tienen una gran influencia en la sociedad, incluso a nivel religioso. Como es de esperarse, en aquel momento, el culto y las creencias religiosas dependían en gran medida de las creencias y mandatos dictadas por el faraón.

Previo al reinado de Akenatón, las grandes capitales eran Tebas y Menfis, que también eran ciudades donde se rendía culto a Amón. Debido a esto, los grandes sacerdotes de Amón tenían una gran influencia y llegaban incluso a desempeñar cargos políticos. Adicionalmente, puesto que el reino les proporcionaba gran cantidad de recursos para el sustento de la fe, los sacerdotes llegaban a poseer enormes riquezas. Así pues, Akenatón ordenó la construcción de una nueva capital entre estas dos ciudades, la cual se llamaría Ajenatón (actualmente Amarna), donde la principal figura religiosa fue Atón. Para complementa esta medida, la influencia y poder de los sacerdotes de Tebas y Menfis fue removida, y los recursos que antes eran destinados a la construcción de templos y adoración a Amón, ahora serían destinados directamente a la financiación de la nueva creencia religiosa.

Akenatón

La revolución religiosa

Hacia el quinto año de reinado, Akenatón se trasladó junto con su familia a la ciudad de Ajenatón. Así comenzó la, en principio progresiva y posteriormente radical, revolución religiosa durante el reino del faraón Akenatón.

La hasta entonces religión más importante era reflejada en pinturas, escrituras y ceremonias; siempre representándola como una imagen corpórea, un Dios humanizado. La nueva religión, siendo un culto a una deidad proveniente del sol, significó incluso una transformación radical en el arte de la época. Esto debido, a que la mayor parte de las pinturas y esculturas se centraban en la figura religiosa corpórea de Amón, que ahora fue sustituida por pinturas donde se representaba a la familia real con el disco solar (Atón) en representación de la protección divina de la que gozaba ésta.

En este sentido también cabe señalar que se prescindió de sacerdotes como profetas o mensajeros divinos de Amón y en su lugar era el Faraón quien era un enviado de Atón. Representaba un profeta que hablaba en nombre de la deidad, siendo así el faraón y su familia el centro de las representaciones y ceremonias religiosas.

Política

A pesar de ser un seguidor fiel de la nueva creencia, Akenatón no dejó de lado la situación política, contrario a lo que se creía hace algunas décadas. Además de resultar una degradación en la influencia religiosa, la separación del clero en general, y mucho más marcada en el clero de Amón, de los asuntos políticos resultó en una influencia política mucho mayor por parte del faraón y la realeza. Tanto que, hasta ahora, no se han encontrado funcionarios políticos que hayan destacado por nada más que seguir al faraón en sus políticas, decisiones y por supuesto, a su nueva creencia.

Akentatón heredó la riqueza y gran cantidad de recursos que poseía el reino desde antes, destinando gran cantidad de estos a la construcción de templos y financiación de ceremonias que promovieran la fé de Atón.

En cuanto a las relaciones exteriores, se mantuvieron las alianzas con los estados de Babilonia, Mitanni, Asiria y Hati.

Fin del reinado

Entre los 12 y 17 años de reinado, se pueden estimar los fallecimientos de seis de las hijas del faraón, de Nefertiti y del mismo Akenatón, este último con una edad de entre 30 y 36 años; posiblemente debido a una epidemia. Así pues, el heredero, Tutankatón, con menos de once años, era el siguiente en la línea sucesoria con derecho al título de Faraón.

Su revolución se baso en grandes reformas, donde eliminó 2.000 deidades de Egipto y declaró al Sol como único Dios. Estas medidas, lo llevaron a que fuera considerado por futuros faraones (fieles a Amón) como el «Faraón hereje», lo cual dio pie a una persecución e intento de borrar todas las reformas impulsadas por él. Esto, ha dificultado mucho el acceso a gran cantidad de información, ya que ésta fue destruida.

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