CALÍGULA » El demente.

Muchas son las historias que se cuentan en torno a Roma, su gloria y sus acciones, todo lo que la llevó a ser lo que una vez fue. Entre otras cosas, siempre se ha hablado de Roma como una tierra donde han nacido grandes hombres. Historiadores, poetas, pensadores. Pero también se ha oído sobre algunos hombres menos escrupulosos, sádicos, que llevados por la locura, perpetraron acciones que les hicieron pasar a la historia como antagonistas.

Tal es el caso de Cayo Julio César Augusto Germánico, mejor conocido como Calígula. Este fue el tercer emperador romano, siendo sucesor de Tiberio. Fue emperador de roma por un corto período de poco menos de cuatro años, durante los cuales se forjó una reputación como uno de los emperadores más locos y sangrientos que tuvo Roma.

Primeros años

Nació en el año 12. Hijo de Germánico, uno de los generales más reconocidos de la actualidad y de los más aclamados por el pueblo en su tiempo. A corta edad, acompañando a su padre en campañas con el ejército, fue apodado por los soldados “Calígula” (botitas), de forma cariñosa.

Cuando tenía 7 años, su padre murió envenenado por un agente enviado por el entonces emperador Tiberio, quien lo veía como una amenaza política, luego de lo cual Calígula se vio obligado a vivir con su madre. Un tiempo después, y con  miedo a que el próximo marido de la madre de Calígula fuera otro adversario político, Tiberio decidió enviar a esta al exilio bajo cargos de traición, quedando Calígula bajo el cuidado de su bisabuela (madre de Tiberio). Después del destierro, Calígula y sus hermanas fueron siempre sometidos a rigurosa vigilancia. Con 19 años, fue acompañante de Tiberio en Capri, y logró acercarse a él gracias a su capacidad para actuar como inofensivo frente a él. Su relación mejoró hasta el punto que en el año 33, Calígula y el nieto de Tiberio fueron nombrados herederos.

De heredero a emperador aclamado, de aclamado a temido

Calígula

Al morir Tiberio, Calígula asumió el rol de emperador y desacreditó a Gemelo (nieto de Tiberio), siendo así el único gobernante. Al principio, Calígula fue generoso con el pueblo y la guardia pretoriana, con el fin de ganarse su aprobación. Al principio, su aprobación entre la plebe no tenía comparación, puesto que fue el primer emperador que al iniciar su mandato era querido por todo el pueblo; esto gracias a que su padre era aclamado.

En el año 37, Calígula cayó gravemente enfermo, enfermedad que, según algunos historiadores, causó un cambio en su actitud desde ese momento. Al recuperarse, mandó a asesinar a todos los que ofrecieron a los dioses su vida si el emperador se recuperaba, y forzó a suicidarse a los exiliados durante su mandato (su esposa, suegro y primo Gemelo).

Ordenó la ejecución de senadores y políticos por traición, aunque algunos historiadores piensan que estos complots eran producto de su imaginación.

En el año 38 se mostró benevolente al reducir impuestos, ayudar a los afectados por incendios, promover eventos deportivos y demás. Sin embargo, fue acusado de ordenar ejecuciones sin juicios previos. Durante todo su reinado se caracterizó por ser muy dado a los excesos, organizando ceremonias y ordenando la construcción de estructuras extremadamente costosas, dando como resultado en el año 39 en una crisis económica. Para recuperarse, Calígula ordenó la ejecución de algunos políticos con el fin de apropiarse de sus patrimonios. Asimismo, una serie de medidas como atribuirse los patrimonios de los ciudadanos fallecidos, pedir dinero en actos públicos y multó a todos los funcionarios encargados de los impuestos, acusándolos de malversación.

En cuando al senado, Calígula se mostró déspota y las relaciones entre ambos cayeron en picada. Ordenó el enjuiciamiento y ejecución de algunos diputados, reemplazó al cónsul y sometió a muchos otros a humillaciones; causando un disgusto dentro del senado que dio como resultado varias conspiraciones en su contra.

Durante su administración, el imperio expandió sus fronteras, anexando la provincia de Mauritania. Por otro lado, el gobernante de Egipto no era de confianza para Calígula, y envió a Herodes Agripa a vigilarlo. Al enterarse, el gobernador (Aulo Avilio Flaco) ordenó la construcción de estatuas en la ciudad para venerar al emperador, lo cual causó protestas y revueltas en su pueblo, mayoritariamente judío. Esto fue tomado como excusa por Calígula para destituirlo y ejecutarlo.

Se conoce que el emperador era un hombre que disfrutaba con el sufrimiento ajeno, y tenía un comportamiento megalómano. Prueba de ello es la construcción de templos y estatuas de sí mismo con el fin de ser adorado por el pueblo. Asimismo, se presentaba en actos públicos como el Dios, exigiendo veneración, y sintiéndose con el derecho de hacer lo que quisiera. Se jactaba de acostarse con las esposas de sus súbditos, de ordenar ejecuciones por diversión. También se comentaba que obligaba a sus hermanas a acostarse con él, demostrando que también tenía perversiones sexuales.

Muerte del “Dios”

Calígula

Tal como se explicó antes, sus acciones desencadenaron muchas conspiraciones en su contra, una de las cuales fue perpetrada por miembros de su guardia pretoriana liderados Casio Querea. Ante su asesinato, el senado intentó restaurar la República, y Casio trató de convencer al ejército de apoyar esta figura; pero ellos prefirieron seguir bajo las órdenes de la figura del emperador. Por esto, los conspiradores asesinaron a la esposa de Calígula y a su hija, con el fin de acabar con su dinastía. Sin embargo, el tío del difunto emperador, Claudio había huido de la ciudad. Después de asegurarse de que la guardia pretoriana lo apoyaba, fue nombrado emperador. Apenas asumió el cargo, ordenó la ejecución de los asesinos de su sobrino.

Así termina la historia de Calígula, el tercer emperador romano. Cabe destacar que las fuentes de las cuales se extraen mayoritariamente la información son Suetonio y Dion Casio, quienes escribieron sus versiones 80 y 180 años después de que sucedieron los hechos, respectivamente. Sin embargo, no se tiene certeza sobre su objetividad. Tal vez nunca sabremos realmente cómo fue el reinado de Calígula, debido a que mucha información escrita por los historiadores de la época se ha perdido.

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