Ambigüedad o anfibología. Definición y usos

En la literatura castellana se ha empleado el término ambigüedad o anfibología para designar a todas aquellas situaciones relacionadas con el uso de enunciados que pueden tener más de una interpretación.

¿Qué es la ambigüedad o anfibología?

La anfibología está relacionada con el anacronismo producto de los errores de interpretación. Acción que ocurre comúnmente, si se desconoce el contexto que rodea a los enunciados.

En otras palabras, es como divagar con respecto a lo que nos quieren decir o lo que quiere una persona que interpretemos de su planteamiento.

Esto es un tanto difícil, de allí que el término en circunstancias de ambigüedad es preferible indagar sobre las circunstancias o contextos que rodean a la idea inicial. De este modo, poner de manifiesto una interpretación alejada de la ambigüedad.

Usos de la ambigüedad o anfibología

En muchas disertaciones se ha llegado a creer que la ambigüedad o anfibología puede ser utilizada como un recurso que pretende sofisticar un escrito. Bien sea, desde la introducción de dilemas que más bien confunden y a la final, no dejan clara la posición del autor.

Por demás está decir, que para la ciencia la ambigüedad o anfibología no cuenta. Es decir, para los científicos se les está negada la posibilidad de utilizar la ambigüedad en sus teorías o hallazgos científicos. Esto debido a que la ciencia precisa de la objetividad.

Ejemplo de un loco matemático:

En mis disertaciones me pregunto porque si cuatro por cuatro es dieciséis, porque al ver los dos números juntos pienso en ocho, o en cero…

La ambigüedad en la retórica

En la retórica, la ambigüedad es aceptada como un recurso más del elemento discursivo. Es decir, está sujeto a la producción de versos, estrofas y cualquier otro recurso que busca sobre todo, dar a conocer los estados del yo.

De allí que, si el poeta está confundido en sus emociones y sentimientos, esa confusión será transcrita en su poesía de manera totalmente ambigua.

Ejemplo:

Yo te he querido con pasión loca, que por quererte yo muero, aunque seguro estoy que en mi desamor, no te ame lo suficiente, como para hoy decirte “Te quiero”.

Ciertamente, toda anfibología esta inmersa en la ambigüedad. Si lo exponemos en un ejemplo, podremos diferenciar claramente cada una de ellas

  • La perra de mi amiga se llama Candi. ¿Quién es Candi, mi amiga o su parra?

Lo lógico:

  • Mi amiga tiene una perra llamada Candi.

La anfibología, recurso humorístico

Desde tiempos antiguos, cuando aparecieron las primeras obras de corte humorístico se logró introducir en los parlamentos el doble sentido. Este trataba las cosas o experiencias en un plano que resultaba controversial.

Para esas experiencias humorísticas, el que observaba la puesta en escena de hechos cotidianos, tenían la posibilidad de descubrir tales ambigüedades.

Por supuesto, que el llamado sin sentido o doble sentido hacia lo suyo y el sentido figurado hacia el resto, para que el productor lograra sus fines u objetivos cómicos.

Por ejemplo:

Una vez le disparé a un elefante en pijama. Lo que nunca sabré es cómo hizo para ponerse pijama.

Esta cita textual de Groucho Marx es un claro ejemplo de ambigüedad o anfibología. Debido a que no hay una especificación metafórica exacta que determine si el autor es quien está en pijama y disparó al elefante o viceversa.


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