Anáfora. Figura retórica y gramatical

La anáfora es una de las figuras poéticas relacionadas con la repetición de elementos que conforman los versos o la prosa. A diferencia de otras herramientas de la retórica que valoran la producción de sonido en los fonemas.

En tal sentido, la anáfora va a consistir en la repetición de una palabra al comienzo de los versos con una intención lingüística.

Origen etimológico

El término anáfora no es nuevo, ya que fue utilizado por grandes escritores de la literatura universal que la estudiaron incluso, en textos griegos. En este sentido, queda claro que su origen está en Grecia.

De allí que su nombre proviene del griego ἀναφορά, que significa repetición. Por ello, esta será siempre la palabra clave para reconocerla sin dificultad.

Como figura retórica, la repetición va a depender del tipo de prosa o poesía donde se introduce. En el caso de la prosa, puede estar presente en repeticiones de grupos sintácticos o frases iguales gráficamente o en el significado.

En la poesía se limita a la repetición de palabras al inicio de los versos.

Ejemplos:

  • Temprano, temprano madrugo a corretear los campos.
  • La madrugada, madrugó temprano con olor a campo.
  • Con alas levantó la muerte el vuelo.
  • Se hizo tarde al atardecer que nos agarró la noche en sus brazos.
  • El bravo bravío se echó a andar braveando.

La anáfora como figura retórica

Tomando en cuenta que esta figura retórica está asociada exclusivamente a la repetición de palabras, puede aumentar la potencia y los valores expresivos de un mensaje. Ya que por estética, va a generar ritmo y sonoridad.

Es por esto quizá, que muchas composiciones musicales están enriquecidas con anáforas. Que se vuelven repetitivas y populares en quienes las oyen continuamente.

Ejemplos:

  • Hoy corté una flor y llovía y llovía.
  • Nohelia, Nohelia, Nohelia…
  • Dios, Dios oye mi súplica de amor.
  • Caminante no hay camino, se hace el camino al andar.
  • Beso a beso, golpe a golpe…

Ejemplos de anáforas retóricas

  1. Quiero que no me olvides, quiero que me recuerdes…
  2. Me recuerden sin llorar, ni lamentarme, quisiera que me recuerden por haber hecho caminos.
  3. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas.
  4. Amor de mis amores, alma de mi alma.

Anáfora gramatical

  1. Tenés que sembrar mucho, si querés cosechar.
  2. Para que yo te ame, tendrás primero que amarme como antes te amaron.
  3. Amándote como te amo, me pasaré la vida viviendo un amor sin ton ni son.

Si observamos cada una de las expresiones que sirven de ejemplo, podemos establecer las relaciones de parecidos que hay entre las palabras y los significados relacionados entre sí. A cada una, la conforman términos con sonidos parecidos, pero también con semejanza en los aspectos semánticos.

Ahora bien, para diferenciarlas entre el verso y la prosa, solo es necesario analizar la construcción del texto. Es decir, si es en estrofas estamos ante la versificación. Si por el contrario atiende a una organización en párrafos, estaremos ante la prosa.

Finalmente, se puede afirmar que sea en verso o en prosa, la anáfora cumplirá la misma función, que no es más que repetir términos que le dan cierta belleza a la parte artística.


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