Argumento Ad Baculum, interpretación y modalidades

El Ad Baculum, es seg√ļn el lat√≠n un argumento que implica el uso de la fuerza para sostener con la validez necesaria un argumento ante una amenaza o abuso.

Todo esto constituye un precepto, en que por decisión propia logramos se ejerza el derecho que tenemos todos a la defensa. Es decir, impregnando en términos la fuerza.

Interpretación de ad Baculum

Ciertamente, es un poco complejo la comprensi√≥n de estos postulados que sostienen el ad Baculum. Sin embargo, es importante se√Īalar que quien busca su defensa y act√ļa aqu√≠ como el argumentante, se ve forzado a admitir como v√°lida la falacia.

En este punto, esta puede ser o considerarse un enga√Īo o mentira en la que esconde una verdad que solo √©l conoce.

En cambio, cuando una autoridad es quien realiza la argumentación adquiere un sentido diferente. Poniendo en contextos otras corrientes poco ortodoxas.

La falacia y sus modalidades

Como falacia puede darse de dos formas diferentes:

Falacia lógica

En su forma lógica se reconoce con facilidad porque es clara al emitir el argumento.

Falacia no lógica

Recurre a las insinuaciones para presentar un argumento. Sin embargo, este tiene el mismo efecto aunque puede parecer m√°s sutil.

Ejemplo:

  • Debes creer en lo que te digo, sino voy a agredirte.
  • Estoy seguro de lo que √©l dice y puedo convencerte a la fuerza.

Acotaciones sobre Ad Baculum

Cuando hablamos de Ad Baculum resulta fundamental mencionar que cuenta con dos formas diferentes, pero que se entrelaza una a la otra. Es decir, hablamos de una falacia basada en un argumento lógico.

Esto podemos explicarlo de la siguiente manera:

  1. Cuando en un dialogo o una discusión se plantea un argumento y la contraparte no acepta la veracidad del mismo, puede desencadenar en una controversia o ataque.
  2. Para consolidar el argumento, quien lo platea coacciona a su contraparte y este, termina por aceptar la veracidad del argumento.

Por lo general, expertos en esta materia afirman que la forma en la que se da el argumento es similar a una ecuación matemática. Es decir, donde tenemos al individuo A y B en una discusión argumentativa para comprobar la veracidad de C.

Ejemplos:

A: Los animales salvajes no deben ser domesticados ni criados en zonas residenciales o comunidades autónomas porque ponen en riesgo la seguridad de todos.

B: No importa lo que creas. Yo seguir√© rescatando y resguardando la vida silvestre y puedo domar a un le√≥n al igual que un leopardo como t√ļ has hecho con tu pitbull.


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