Salón del sueño
Por: María Antonia Ortega | 28 Apr 2010 13:39:18

En ellos, aunque sea en grado de frustración, se conservan todavía los ideales de la juventud.
Son pálidos generalmente , y todavía llevan el cabello en desorden como si acabasen de salir de alguna misteriosa peluquería a donde se fuese a despeinarse.
Voy a mirarme en los débiles como en un estanque durante el crepúsculo, cuando se enciendan las luces de la ciudad como las de un astro con forma de felino todavía en libertad.
Apóyate con todo el peso de tu cuerpo sobre un pie y luego sobre otro; mantén así el equilibrio como si estuvieses nadando; pues el agua es el cielo del hombre, en el que puede mecerse como las ramas de los árboles.
Quédate así hasta que dejes de sentir en las sienes la presión de la corona; y entra en el paisaje de invierno. Allí ya no huele a cerrado.
Allí las lámparas dan una luz más intensa, y las tapicerías tienen un color más vivo.
Y abandona sobre la banqueta del blanco vestuario el traje de arlequín de la juventud con el que te disfrazaste.
Anda pues de espaldas, para no perder nunca el horizonte.
Convierte a tu casa en un Soñadero, como un Salón que sólo espera la visita del sueño: Se trata de un placer que no obliga a escoger/ni exige su renuncia./He visto en antiguas pinturas a personajes del mundo clásico/invadidos por ese sueño como por una niebla luminosa: /o son muy jóvenes o muy viejos/y se encuentran en ese momento cerca de la fuente;/o se adivina el perfume de la fruta/madurando mientras duermen.
Entre la vida y la muerte sólo está el sueño como la música entre el silencio y la palabra, pero no el “aparato teórico” que nada tiene que ver con las poéticas que son la conciencia bella. ¿Qué necesidad tiene la poesía de buscar una razón fuera de sí misma? ¿De cuántos comentaristas tuvo necesidad Lord Byron?
Te comprendo bien, amigo querido, entiendo tu reserva, tu aislamiento, pues un verdadero escritor no hablará con los hombres, sino de los hombres.
El tiempo es como una malla capaz de ensancharse: Solo si haces cosas grandes se te hará largo.
Y para que florezcan la poesía y la soledad, hay que haber entregado la juventud a la poesía y a la soledad, como me parece que sucede en el libro de poemas de Blanca Andreu, titulado LOS ARCHIVOS GRIEGOS, y en la obra pictórica y poética de Alejandra Dominguez.
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Las tinieblas


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