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SoyPalabra: blog de María Antonia Ortega

Escuela De Letras

Menos mal hacen los delincuentes
que un mal juez.
Quevedo

20 Aug 2010

Enlace permanente Los árboles de la ciudad I (2)


Por: María Antonia Ortega | Categoría: Diario | Comentarios Comentarios []
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Jose Ignacio Serra es el excelente prologuista de este libro, que es descrito por él como el intervalo que va desde que la espada se alza hasta que cae y queda clavada.

Miguel Losada posee la cualidad, a pesar de ser un hombre popular, de tener una obra íntima de respiración contenida.
Y además cuenta con el acierto de contar con una noción de conjunto, con la conciencia de una obra, como una heráldica, en la que van encajando cada uno de sus libros: los nuevos junto a los anteriores: el campo de la noche, el bosque azul.

¿Cómo soñaría el personaje femenino ciego de Y LA NAVE VA de Fellini, interpretado por Pina Baus, el color azul en la obra de Miguel Losada?
Yo me atreveré a sugerir que no es aéreo sino líquido, una sangre espesa, o una pintura al óleo que al secarse llena de aromas el estudio de un pintor, como la memoria que es el perfume de los hechos cuando los fija; y revivimos un viaje, pero sin sus incomodidades, como la falta de sueño o el cambio de hábitos.... También podría ser el del lapislázuli, el oscuro de las noches de Junio, o el de algunos tintes orientales. Porque la poesía en el caso de la de Miguel afortunadamente no es inodora, incolora e insípida, sino que cuenta con esa cierta “cualidad física” que tiene la literatura que yo prefiero.

El libro que hoy comentamos es erótico, pero cripto-erótico, o mistérico erótico, el secreto que comparten los amantes, que en este caso son dos, o al menos de dos en dos, y el espacio reservado que ocupan en donde se pueden conculcar las imposiciones y contingencias de la vida social, a lo que en este libro se hace alusión expresa en uno de sus pasajes. Para Baudelaire nada verdaderamente interesante podía suceder en el mundo sino era detrás de unas cortinas, en una casa en la ciudad.
El poeta es aquí un intensificador, no un difuminador. Y los amantes intercambian entre sí la desnudez y el lujo, como las cartas de una baraja, pues son el espejo el uno del otro, y solamente en él pueden verse; y la pérdida del amor sería no sólo la del placer, sino también la de la identidad.

¿Habríase visto mayor maldición para un ser humano que la de no poder conocer ninguna imagen de sí mismo?
Pero en este libro se da el prodigio de que la espada queda clavada en el espejo pero no lo rompe, y quedan fundidos para siempre el lenguaje erótico con todos sus símbolos, hasta los de carácter pornográfico, con el filosófico.
Pareciese también este poemario dos gemelos que viven en las aguas termales del balneario de un claustro materno.
Y al final el espejo de los espejos, como una deificación, como el dios que nos ve, es el de un café literario lisboeta.
Porque también este libro es una metáfora de la literatura en vena y sin intermediarios.

Porque no se trata ya aquí de que sea la literatura vivida sino también vívida, a la sombra como los árboles de la ciudad.

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ULTIMA FORMA
Miguel Losada
Los conjurados/9
Polibea
20 Jun 2010

Enlace permanente Silencio


Por: María Antonia Ortega | Categoría: Diario | Comentarios Comentarios []
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La paradoja consiste en que el silencio se puede oír más incluso en el interior de un poema en el que se potencien todas las posibilidades del lenguaje, en el cual se haga uso de muchos recursos, como si fuese una catedral de la palabra. Porque verdaderamente ese silencio está siempre dentro del lenguaje y nunca fuera. Cuando en otras ocasiones he hablado de lenguaje descriptivo, para el que es imprescindible hacer uso del pincel fino, en realidad me estoy refiriendo al lenguaje mostrativo, es decir el que incorpora lo indecible, que interesaba a Wittgenstein.

En el mismo sentido, considero que no existe ninguna oposición entre palabra y silencio, porque el silencio se halla dentro de la misma, y constituye una de sus dimensiones fundamentales.
Resulta casi imposible encontrar alguna experiencia del ser humano que escape al marco referencial de la palabra; incluso la consistente en su renuncia, que es la más intensa de todas.

Quizá la música, como decía ayer, en el salón del sueño, esté entre la palabra y el silencio, como el sueño entre la vida y la muerte. (La música y el sueño son dos presencias si cabe más misteriosas cuanto más próximas).
Entonces podría incorporarse a la poesía el silencio, no el del que no habla, sino el del que escucha.

Siempre he pensado que la inefabilidad de la mística consiste en el intento de reproducir alguna música que se incorpora a la memoria; de ahí la grandeza del "balbuceo" de los místicos, ya que afortunadamente la mística lleva implícita la idea de la imposibilidad de la reproducción exacta de dicha música; y de ese modo se reconocería la propia incapacidad, como un acto de anonadamiento místico, como una actitud ante el lenguaje, empleándolo así de otro modo, como hace el enamorado que siente también esa impotencia que le engrandece. La poesía es la timidez del enamorado.
Un exceso de facilidad de palabra perjudica a la expresión poética, que siempre debe mantener una cierta distancia entre lo que expresa y lo que querría expresar.
Yo no comparto la opinión de que haya habido una mordaza impuesta por las circunstancias políticas, y que el silencio haya sido exigido y consista en "callar". Pues como ya he desarrollado antes, el silencio en poesía consiste en “oír” otras cosas que no dependen de las circunstancias externas de la política.
Incluso podemos comprobar cómo los escritores del siglo de oro español y del Renacimiento abundaban en el uso de la metáfora, incorporándola desde el mundo de la naturaleza aparentemente inocente por aquellas fechas, con el fin de huir de la persecución de la inquisición. Este es el caso de San Juan de la Cruz.
Un verdadero poeta jamás habrá de comportarse como un preso político.

Sería una subclasificación la de distinguir entre esto y lo otro, ya que el árbol sigue siendo árbol, tanto cuando brotan las hojas, como cuando se desnudan las ramas. Considero conveniente no abusar de las taxonomías y de los métodos clasificatorios, y seguir los caminos del estructuralismo. Así que nada de clasificaciones, sino de subclasificaciones, si no queda más remedio.

Se trata del antiguo ideal de los clásicos el de decir más con menos, y también una actitud crítica mantenida por algunos poetas frente a la tendencia hegemónica, la poesía del facilismo, dentro de la poesía actual que pretende una simplificación de la poesía, como un pret a porter HIC ET NUNC.

El lenguaje deseado, un intento de intensificar el lenguaje, capaz de transformar las relaciones entre los seres humanos, más dentro de la coherencia de la lógica y del logos, que de la teoría del conocimiento que exige correspondencia entre la idea y la realidad, lo que considero de absoluta ordinariez.
Solamente si el ser humano aprende a hablar bien y de manera coherente podría transformarse nuestro mundo de una manera favorable para el ser humano. A este fin puede contribuir el poeta.
28 Apr 2010

Enlace permanente Salón del sueño


Por: María Antonia Ortega | Categoría: Diario | Comentarios Comentarios []
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Aunque disuelta en el rostro, como en el agua de aquellas pilas cerca de las que se mezclaba el olor del jabón con el aroma de las fresas, en donde antiguamente se lavaba la ropa fuera de las casas, he visto que la belleza de la juventud en la edad adulta se refleja en el rostro de las personas muy sensibles, de los seres emocionalmente frágiles, (por no decir que en los semblantes de los miembros de nuestra sociedad inestables, y en la faz de los de los deprimidos, que hacen su larga cola esperando alguna respuesta pero sin la impertinencia de hacer ninguna pregunta).
En ellos, aunque sea en grado de frustración, se conservan todavía los ideales de la juventud.
Son pálidos generalmente , y todavía llevan el cabello en desorden como si acabasen de salir de alguna misteriosa peluquería a donde se fuese a despeinarse.

Voy a mirarme en los débiles como en un estanque durante el crepúsculo, cuando se enciendan las luces de la ciudad como las de un astro con forma de felino todavía en libertad.

Apóyate con todo el peso de tu cuerpo sobre un pie y luego sobre otro; mantén así el equilibrio como si estuvieses nadando; pues el agua es el cielo del hombre, en el que puede mecerse como las ramas de los árboles.
Quédate así hasta que dejes de sentir en las sienes la presión de la corona; y entra en el paisaje de invierno. Allí ya no huele a cerrado.
Allí las lámparas dan una luz más intensa, y las tapicerías tienen un color más vivo.
Y abandona sobre la banqueta del blanco vestuario el traje de arlequín de la juventud con el que te disfrazaste.

Anda pues de espaldas, para no perder nunca el horizonte.
Convierte a tu casa en un Soñadero, como un Salón que sólo espera la visita del sueño: Se trata de un placer que no obliga a escoger/ni exige su renuncia./He visto en antiguas pinturas a personajes del mundo clásico/invadidos por ese sueño como por una niebla luminosa: /o son muy jóvenes o muy viejos/y se encuentran en ese momento cerca de la fuente;/o se adivina el perfume de la fruta/madurando mientras duermen.
Entre la vida y la muerte sólo está el sueño como la música entre el silencio y la palabra, pero no el “aparato teórico” que nada tiene que ver con las poéticas que son la conciencia bella. ¿Qué necesidad tiene la poesía de buscar una razón fuera de sí misma? ¿De cuántos comentaristas tuvo necesidad Lord Byron?

Te comprendo bien, amigo querido, entiendo tu reserva, tu aislamiento, pues un verdadero escritor no hablará con los hombres, sino de los hombres.

El tiempo es como una malla capaz de ensancharse: Solo si haces cosas grandes se te hará largo.

Y para que florezcan la poesía y la soledad, hay que haber entregado la juventud a la poesía y a la soledad, como me parece que sucede en el libro de poemas de Blanca Andreu, titulado LOS ARCHIVOS GRIEGOS, y en la obra pictórica y poética de Alejandra Dominguez.
10 Mar 2010

Enlace permanente El churro frío


Por: María Antonia Ortega | Categoría: Diario | Comentarios Comentarios []
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He salido del camino; y por eso lo que busco, sin lo que no me conformo, es una estela, como el sol de Invierno, o el cuello del cisne en el que hoy me voy a detener.
Porque es una rutina invocar la conveniencia de la elipsis, o que se llegue al final del poema lo antes posible sin necesidad de detenerse, ni de entrar en detalles.
Se trataría pues de buscar el atajo. Así que un libro de poemas sería una colección de abreviaturas, y a veces un viaje sin paisajes: renunciar al asiento de la ventanilla para preferir el del pasillo.
Sin embargo todo esto alcanzaría a ser como practicar una histerectomía o sutura en el cuello del cisne, hacer en él una grave incisión, como si el arte de describir fuese una malignidad, un tumor canceroso; como si el lujo de los detalles constituyese un cáncer de cuello de cisne.
Pero si de esa manera tajante se pretende acortar el cuello del cisne, inspirador de las gorgueras, entonces el cisne se convertiría en pato, lo que no me parecería un buen resultado.
Dejó dicho Vladimir Nabokov: Mi tragedia privada, que no puede ni debe, en verdad, interesar a nadie, es que he debido abandonar mi idioma natural, mi libre, rica, infinitamente libre lengua rusa, por un inglés mediocre, desprovisto de todos esos aparatos - el espejo falaz, el telón de terciopelo negro, las asociaciones y transiciones implícitas - que el ilusionista nativo, agitando las colas de su frac, puede emplear mágicamente para trascender a su manera la herencia común
Existen posibilidades del lenguaje entonces que no excluyen ni la elipsis ni la descripción, tan cultivada esta última por Proust, y recordada por Walter Benjamin en su Cuaderno de Berlín, e incluso empleada por Wittgenstein en su método filosófico para mostrar y no representar, y que no es otra que la inclinación que hace el cisne curvando su cuello hasta tocar con su cabeza el nudo y el principio de su larga garganta (como he visto en una cerámica del escaparate en una tienda de lámparas de la calle de Batalla del Salado); es decir, cerrando el paréntesis sobre su blanca pechera.
Pero para ello sería preciso tener mucho arte, pues se alargaría el poema para acortarlo, para encontrar a la vez el principio y el final como en los cuentos orientales, lo cual constituye el auténtico sentido de la elipsis..
Lo que no se debe hacer es simplificar. Y no es la primera vez que sostengo que el siglo pasado incurrió en las simplificaciones, como sucedió, primero con las segundas vanguardias y su terminación en “ismo” hasta desembocar en facil-ismos (cuya crítica podría llevarse a cabo en una revista de arte que podría llegar a denominarse EL CHURRO FRÍO), y en la anterior centuria se abusó de reduccionismos como ocurrió luego con las orientaciones políticas de mitad de siglo que se situaron al margen de la cultura democrática y de la tradición crítica, y por supuesto de la autocrítica; y como sucedió por último, con la más grave de todas porque no tiene fin, con la que han traído el capitalismo y el consumismo en la última e interminable fase del modo de producción industrial.
Etapa que ha transformado a los grandes partidos políticos en pingues negocios, a los medios culturales en boyantes empresas, cuya subsistencia exige la existencia de un amplio margen de beneficios materiales..
Pero al consumismo al que pongo mayores reparos es al que tiene por objeto los bienes culturales, pretendiendo convertir el libro en un éxito comercial y en un fenómeno mediático. De este modo se va a impedir que un escritor pueda alcanzar su máxima grandeza, la de su fracaso y el prestigio que éste confiere, que no tiene otro significado que su renuncia a cualquier tipo de transacción, y la reivindicación de su libertad como ser irreductible hasta convertirse en un bello ángel engalanado con sus harapos elegantísimos, cuya mente sin embargo vaga por lujosos palacios.
El cuello del cisne, cuyo tamaño puede parecer inútil, anacrónico, como las costillas voladoras, representa la falta de simplificación; y si no se extirpa su flexo, cuando se curve, nadie se arrepentirá de una realidad cada vez más compleja, y llena de matices, (ante la cual después de la primera Guerra Mundial se reaccionó con un movimiento de huida).
La última simplificación lo ha sido tanto la Guerra de Irak como la promoción de cualquier obra de escasa calidad a través de las técnicas comerciales: cualquier best-seller repleto de banalidades, ñoñeces, rumiaciones obsesivas, solemnidades y cursilerías. Ambas realidades son destructivas, si bien de muy distinto modo.
Ah, qué mal sabe el churro frío.
05 Jan 2010

Enlace permanente Mariposas de Liverpool


Por: María Antonia Ortega | Categoría: Diario | Comentarios Comentarios []
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No de climalit, sino de cristal de bohemia querría que fuesen los cristales de los ventanales y balcones de mi casa que dan al exterior; pero de momento al menos hay una persona, Delia, a la que ha sido encomendada la tarea de venir una vez al mes con el fin de dejarlos transparentes: Los muebles de época que poseo son los árboles que rodean la fachada de mi inmueble.
Ni siquiera era suficiente la luz después de la noche cerrada iluminada sólo por algún resplandor, ni bastaba con alcanzar la claridad que roza el misterio como el ala de un pájaro, pues era necesaria la transparencia para la visión absoluta, aunque se borre el espejo como una pizarra, y en el fondo de él se hunda mi rostro como en un sueño, para encontrar detrás de él el paisaje definitivo. Sí, la luz, la claridad y la transparencia son, por este orden, las tres etapas del viaje humano.
Los muertos también son transparentes. Sólo fui capaz de recitar, el día del homenaje a Marío Merlino (celebrado el pasado mes de Diciembre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid), uno de mis poemas más breves, el haiku de detrás de las mariposas que dice así: Ser y no ser,/ser, no ser, ser no siendo,/poner la gran casa. Al que añadiría ahora los versos finales de El Cisne, Muerte y transfiguración: Y al inclinarte otra vez/para alimentar tu pena/podrías verla convertirse en blanco cisne. E incluso ya me atrevería a agregar parte del contenido del Elogio del Gramático: (...) Solamente hay una oración perfecta; y es la vida abierta hacia fuera como un significante, y la muerte abierta hacia dentro como un significado.
Amigo Mario, mi homenaje a ti es silencioso y cotidiano, como los pasos del jardinero, porque lo son sobre la hierba y la tierra húmeda por mis lágrimas, no sobre la vía asfaltada para los desfiles de la victoria.
Estas Navidades he dado con frecuencia mis paseos con una gabardina que tengo desde hace algunos años, y que es casi idéntica a la de Veronika Voss cuando encontró paraguas y protección; y además me he dejado llevar por el hilo musical que instalé en mi casa antes que los electrodomésticos; y que es como cabalgar sobre un caballito del tiovivo, que nos transporta muy lejos aunque siempre pare en el mismo sitio. El precursor de la red sin duda es el tiovivo.
Y mientras tanto ahora, en el estudio de pintor de la memoria, se van secando, y por tanto esparciendo su perfume y llenando el entorno con su aroma, los colores vivos de las impresiones recibidas durante mi visita a Liverpool, en calidad de E. Allison Peers Visiting Writer, gracias a la hospitalidad exquisita de los profesores de Hispanic Section, SOCLAS, de la University de Liverpool, como lo fue la de la joven Doctora Diana Cullell, que contribuye a los estudios que allí se siguen con sus sólidas aportaciones teóricas que contribuyen a la vez que con unos conocimientos muy bien asimilados, condición imprescindible para todo movimiento innovador, con un original punto de vista.
Por otra parte, Edgar Allison Peers que fundó en 1924 el INSTITUTE OF HISPANIC STUDIES, y en 1923 el BULLETIN OF HISPANIC STUDIES, aparte de contar con una biografía apasionante, desde su formación en Cambridge en adelante, con su entrega a otras culturas y su integración en la Universidad de ladrillo rojo que surge con la revolución industrial en el siglo XIX permitiendo el acceso a la educación superior no solamente a las clases más privilegiadas, es autor de una obra interesantísima y muy variada, la cual versa en gran medida sobre temas españoles, como los místicos, o el conflicto bélico del 36 del que fue testigo directo (pues estuvo en la Guerra de España pero manteniendo siempre su independencia de criterio en el bando republicano sin querer ser sometido a ninguna presión que le impidiera mantenerse amigo de la verdad y huyendo, como Besteiro, de los sectarismos o simplificaciones), siendo profundamente conmovido por dicho suceso histórico; sin embargo, (digo su obra), no está completamente editada en España ni traducida en su integridad a nuestro idioma, siendo que lo merecen mucho algunos de los títulos que la integran, como por ejemplo THE SPANISH TRAGEDY 1930-1936, Dictatorship, Republic, Chaos ( 1936), THE SPANISH DILEMMA (1940), SPANISH MYSTICISM (1924), THE INFLUENCE OF OSSIAN IN SPAIN (1925), LATER SPANISH CONCPTIONS OF ROMANTICISM, (1925), RAMON LULL: A BIOGRAPHY, (1929), y muchos otros más. Edgar Allison Peers sería en su país y respecto de España lo que otra figura muy atrayente lo fue a Perú y a nuestro país, Carlos Oquendo de Amat, ya que en ambos casos, lo que era un privilegio social inicial fue transformado en sentido de la responsabilidad.
Como consecuencia de la seriedad y amabilidad de mis anfitriones, tan alejadas de la frivolidad y desabrimiento de ciertos ambientes, también culturales, que no me son desconocidos, tuve la oportunidad de conocer la colección Peers, y algunos objetos personales y libros de la biblioteca de Edgar Allison Peers, (1891-1952), no exhibidos al público todavía. Sin ninguna duda disfrutar de esta oportunidad ha significado uno de los regalos más valiosos recibidos hasta ahora, algo parecido a ese “ir al paraíso, ver a Dios” o promesa hecha al hombre, cuyo cumplimiento está latente en la conciencia de todo ser humano en forma de aspiración a obtener alguna recompensa al esfuerzo..Y por cierto que como todas estas cosas están muy bien guardadas y archivadas en el sótano de la Biblioteca de la Universidad de Liverpool, a donde fui conducida, se confirmaron mis sospechas de que al Cielo se desciende y no se sube, (en DESCENSO AL CIELO), y de que Dios vive en el piso de abajo, (en EL ESPÍA DE DIOS), que se encuentra también en la obra de Julio Verne y su capitán NEMO.
Liverpool es una ciudad muy atrayente, y entre todos sus lugares emblemáticos, subrayaría el encanto del BRITANNIA ADELPHI HOTEL, en donde pasaron su última noche antes de zarpar algunos pasajeros del Titanic. También el ALBERT DOCK, a pesar de que no pudieran llegar hasta allí, en merseyferries, Amalia y Julia, y no haber tenido la posibilidad de disfrutar yo del placer de salir a su encuentro, para verlas llegar por mar.
¿Y qué decir de la sorpresa de encontrar el cuadro de Moore que más prefiero, NOCHE DE VERANO, en la Galería Walker?
Indudablemente ha merecido la pena vivir hasta aquí, al menos algunos momentos han tenido mucho encanto, una cierta intensidad.
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