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SoyPalabra: blog de María Antonia Ortega

Escuela De Letras

Menos mal hacen los delincuentes
que un mal juez.
Quevedo

Moviendo hilos


Por: María Antonia Ortega | 27 Jul 2009 09:59:42
Blog
Mientras escribo esta nueva página del diario me encuentro escuchando Variations on a Theme of Chopin de Rachmaninov, obra interpretada por Idil Biret; y ahora por fin conozco la estrecha relación existente entre Chopin y Rachmaninov; si bien siempre sostendré que los mejores intérpretes de Chopin son los capaces de adivinar su fina ironía y ser capaces de reflejarla, aunque este no sea el caso de Rachmaninov, músico que presidió en compañía de Thaikowski las primeras etapas de mi vida. Y por cierto que ahora también durante estos días de delicioso verano meridional, para los que sepan prescindir de los sistemas de refrigeración y del aire acondicionado, para preferir acogerse a los viejos ventiladores y crear una temperatura fresca natural dentro de sus propios hogares, se cierra un ciclo, para empezar otro, desde mi lectura hace años de Las olas de Virginia Woolf hasta la reciente de La bondad de las mujeres de J G Ballard que recomiendo vehementemente. Pero también estoy desentrañando una de las publicaciones más divulgadas durante los últimos tiempos en Madrid, y que no es otra sino la que lleva por título COLECCIÓN, y que constituye el catálogo del MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA, donde se afirma en uno de sus apartados, en concreto en el nº 104, titulado FUERA DEL MARCO: ACCIÓN, TEATRALIDAD Y POESÍA: "el precedente de Marcel Duchamp y su Green Box juega un papel fundamental al situar el acto específico de interpretación, ya sea por parte del artista o del espectador, como único elemento enmarcador de sentido en un universo absolutamente accidental (...)"
O lo que es lo mismo, que dependemos de la habilidad, o al menos de la sensibilidad del intérprete sobre un universo absolutamente accidental según la teoría así expuesta, de lo cual me atreveré a poner un ejemplo muy próximo.
En fechas muy recientes la comunidad de vecinos de la que soy miembro, situada en pleno centro de Madrid, sufrió un aparatoso y repentino apagón de luz que fue la consecuencia de una elevación casi inaudita de la tensión eléctrica, en opinión de los técnicos de la Compañía cuando acudieron urgentemente a la primera llamada de averías, aludiendo misteriosamente a “algo ocurrido bajo tierra”, sin que nunca se pudiera llegar adesentrañar este misterio, por lo que sin haber sido posible conocer el origen del siniestro no tuvieron más remedio que ejecutar una instalación nueva algunos días más tarde.
Como consecuencia de la avería, fueron muchos los daños que pudieron contarse entre los ocasionados a los vecinos, algunos de los cuales aseguraron haber visto salir humo de sus aparatos de televisión a la hora de las noticias del mediodía, momento en el que ocurrieron los hechos; quedando inservibles, a partir de entonces, ordenadores, electrodomésticos de todas las clases, sistemas de ventilación, aires acondicionados, cargadores de teléfonos móviles, y hasta una cama ortopédica. (En mi caso, la única baja que tuve fue la de mi fax, aunque ya he sido indemnizada por mi seguro).
Al principio, la sensación general fue sin embargo la de haber quedado abandonados a nuestra propia suerte. La última instancia a la que se podía acudir era a la de conversar con una recepcionista del servicio de atención al cliente de la compañía eléctrica. ¿Pero a quién se podría responsabilizar de la situación adversa? ¿ A los accionistas o a los directivos de la entidad mercantil, a los empleados de la empresa, al “sistema”? No, el verdadero enemigo oculto, aquel que creemos que dispone anónimamente de nuestras vidas, y mueve los hilos de nuestra existencia sin ninguna piedad, es nuestro propio estado de necesidad; y una ilusión, hasta cierto punto, pues no somos tan dependientes como tememos, al estar todavía integrados en culturas y tradiciones muy completas. Aunque nos parezca que no, si nos desenchufamos (por emplear una expresión muy extendida en algunos debates de la actualidad) aún hoy podemos mantenernos vivos y despiertos, y disponer de muchos recursos.
“Como es sabido, todo ser humano lleva representados en su subconsciente una serie de deseos, impulsos, temores, etc, que durante el sueño se manifiestan simbólicamente. El psicoanalista interpreta estos símbolos, descubre la naturaleza de sus motivaciones y los actualiza en la conciencia de su paciente, inutilizándolos, por así decirlo, como agentes perturbadores de su equilibrio mental y emocional. Los “persuasores ocultos”, empleando una técnica semejante, “disparan” los deseos adquisitivos que hay en la subconsciencia del presunto comprador, sobre unos objetos - automóviles, refrigeradores, televisores, etc. - que han sido revestidos simbólicamente, de forma que “prometen” a su subconsciencia la realización, al adquirirlos, de sus deseos, o la liberación de sus temores”,(PATOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD, M. Blanco Tobío).
En uno de los largos paseos cotidianos a los que acostumbro, pues para mí "callejear" (como las “mujeres de la vida”) es una de las formas que adopta el pensamiento, (y por cierto que tanto el impulso erótico como las ideas tienen en común el mismo órgano: el cerebro, y la instancia de la razón), tuve la oportunidad de asistir a una manifestación del subconsciente social, cuando escuché a una representante del sexo femenino animar a sus acompañantes, que se encontraban en las proximidades del Museo del Prado, para que entrasen a ver la exposición de SOR-A-LLA............

Categoría : Diario | © María Antonia Ortega

Comentarios


MOVIENDO HILOS
 Por: Blanca Andreu | Hora | 24 Aug 2009 17:34:00 :
María Antonia: ya sabes que te leo con muchísmo agrado.

Ahora, moviendo hilos por mi cuenta y riesgo, he instalado en mi blog-en la entrada de ayer-el poema que abre"El espía de Dios". Han hecho comentarios con entusiasmo.
Estoy planeando un libro que se titula "La antología de la belleza"y me gustaría que apareciera en él.
Sólo estoy antologando poemas que me parecen hitos.
Un beso


Belleza
 Por: Juan Carlos Suñén | Hora | 26 Aug 2009 03:51:07 :
El término "belleza" es tan superior al término "antología", además de contenerlo, que lo reduce al absurdo. Creo que tu antología, Blanca, debería titularse, simplemente, "Belleza".
Un beso.


Regreso de Vacaciones
 Por: María Antonia Ortega | Hora | 03 Sep 2009 17:05:47 :
Querida Blanca, acabo de regresar, y de leer tu mensaje.
He estado en mi casa de Aldán, pero he aprovechado estos días para entrañarme más si cabe en Galicia; así que hice en ferrocarril el viaje desde Vigo a Coruña; y me gustó mucho el trayecto entre Pontevedra y Santiago, momento en que el tren va bordeando la Ría de Arosa, o Arousa. Cerca de Catoira hay pequeñas playas, algunas con un cruceiro muy espigado, y por fortuna poco adornado; y en el fondo de la Ría incluso hay alguno de ellos hundido en la arena del fondo del mar, y que sobresale sobre el agua.
Por cierto que de regreso a Madrid en el Talgo, que en Ourense une los vagones de Pontevedra, Vigo y Coruña, tuvimos que ser rescatados de un incendio que se pronunció en la mítica Sierra de la Culebra, cerca de Puebla de Sanabria. Así que mientras el maquinista hacía sus maniobras para retroceder, pude hacer pie en esa mítica tierra.
Después me fui a Sevilla.
He visitado tu blog, y he comprobado su calidad.
Además de darme motivos para sentir hacia tí el más profundo de los agradecimientos.
Un abrazo.
María Antonia


El trapecio del destino y otros cuentos
 Por: Lucía López | Hora | 23 Sep 2009 23:31:09 :
No me parece que ninguna persona viva o tenga la misma percepción o el alcance de los sentidos idéntico a otra, ni siquiera similar, afortunadamente.
Entiendo que lo que si debe existir es un hilo argumental esencial capaz de captar por la mayoría y, a partir de ahí, atendiendo a la sensibilidad y al carácter de cada uno -si se da lo anterior ayuda de forma importante la inteligencia- se podrá llegar a un impreciso destino en diferente grado, intensidad según los casos.
Aquí es donde podría darse una interpretación más o menos sensible al espíritu del autor o que derive incluso en algo igual o mejor en los supuestos más afortunados, también en algo peor, aunque siempre impregnados de la original belleza.
Donde parece flotar una sobrecogedora oscuridad es en el punto de partida, a la luz de un candelabro sólo podremos ver los espectros o alucinaciones que imaginamos como vendría a decir Tanizaki en su "Elogio de la sombra", sin llegar a conocer a ciencia cierta si nuestra forma de vivir o desvivirnos obedece a zonas latentes de nuestra genética, puede que a experiencias en particular..., de algo que si creo que estoy algo más segura es del poder que la soledad impuesta o escogida proyecta sobre las personas, por eso se tiene tanto miedo a ella, el ocupar con tal grado de ansiedad todos los momentos, los días, con una larga lista de ocupaciones y de relaciones, imagino que disminuirá la calidad de las mismas, aunque puede que haya también genios para esto!, las grandes redes sociales, el yo quiero tener un millón de amigos, si al menos esto fuera posible sería todo un invento.
No es extraño entonces que en la actualidad, entre el poco tiempo de que disponemos y, lo que es peor, del poco que reservamos no se encuentren ni la filosofía ni la poesía entre los ilustres intereses de la sociedad.
A donde quería llegar con el tema de la constante ocupación es si no habremos perdido en gran medida nuestra capacidad de contemplación, de detenerse el tiempo que haga falta ante lo más anecdótico,pues como sino se descubre de manera más hiriente la belleza.
Hace poco en el Hospital, acompañando a un familiar observaba al paciente de la cama contigua y al familiar que le acompañaba, no era fácil aunque tampoco demasiado complicado ya que con mi pariente había tanta complicidad y conocimiento mutuo que casi podía seguir una simple conversación sin prestar apenas atención , me dí cuenta que hay unos nexos, unos temas principales y sentido del humor afines y mis gestos acompañaban la serena conversación, mientras el ochenta por ciento o más de mi atención se centraba en la madre e hija de al lado, que extraños!, que mundo impenetrable me parecieron sus inquietudes, su manera de entender la vida diaria!, es entonces tan raro que haya tantos desencuentros, más bien un milagro que nos encontremos.
También creo que nuestras patologias, sobre todo nuestros miedos determinan en buena parte nuestro carácter, quien pueda sacar algo de provecho de esto o mejorar habrá conseguido mucho.
Mi falta de decisión impidió en ese momento que realizase el Taller de M.G. en la Casa Encendida, no obstante, gracias al programa de Talleres y a su breve pero provechoso resumen, lo estoy realizando a distancia (aún no dispongo de todo el material didáctico, aunque si de una parte importante) y descubrir también que no somos tan diferentes no ayuda, pero que alguien venga mostrártelo caminando encima de una viga no es cualquier cosa, y cuando ella ya no está me siento como el hombre que sujetaba la antorcha:
"-¿Usted vive aquí?
-No-respondió el
-Váyase a casa, hombre-dijo el policía. Ahora tenía la voz más amable. Seguramente, lo tomaba por un chiflado. Porque un borracho no era; por lo menos esto le había enseñado la experiencia al policía." ("La muchacha que se paseaba por la viga": UNICA ZÜRN).
Casualidades o nexos invisibles, Dargelos y Unica se inclinan y se dan la mano acomodados en sus sillas de plástico, la conversación queda en punto muerto.


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