No de
climalit, sino de cristal de bohemia querría que fuesen los cristales de los ventanales y balcones de mi casa que dan al exterior; pero de momento al menos hay una persona, Delia, a la que ha sido encomendada la tarea de venir una vez al mes con el fin de dejarlos transparentes: Los muebles de época que poseo son los árboles que rodean la fachada de mi inmueble.
Ni siquiera era suficiente la luz después de la noche cerrada iluminada sólo por algún resplandor, ni bastaba con alcanzar la claridad que roza el misterio como el ala de un pájaro, pues era necesaria la transparencia para la visión absoluta, aunque se borre el espejo como una pizarra, y en el fondo de él se hunda mi rostro como en un sueño, para encontrar detrás de él el paisaje definitivo. Sí, la luz, la claridad y la transparencia son, por este orden, las tres etapas del viaje humano.
Los muertos también son transparentes. Sólo fui capaz de recitar, el día del homenaje a Marío Merlino (celebrado el pasado mes de Diciembre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid), uno de mis poemas más breves, el
haiku de detrás de las mariposas que dice así: Ser y no ser,/ser, no ser, ser no siendo,/poner la gran casa. Al que añadiría ahora los versos finales de El Cisne, Muerte y transfiguración: Y al inclinarte otra vez/para alimentar tu pena/podrías verla convertirse en blanco cisne. E incluso ya me atrevería a agregar parte del contenido del Elogio del Gramático: (…) Solamente hay una oración perfecta; y es la vida abierta hacia fuera como un significante, y la muerte abierta hacia dentro como un significado.
Amigo Mario, mi homenaje a ti es silencioso y cotidiano, como los pasos del jardinero, porque lo son sobre la hierba y la tierra húmeda por mis lágrimas, no sobre la vía asfaltada para los desfiles de la victoria.
Estas Navidades he dado con frecuencia mis paseos con una gabardina que tengo desde hace algunos años, y que es casi idéntica a la de Veronika Voss cuando encontró paraguas y protección; y además me he dejado llevar por el hilo musical que instalé en mi casa antes que los electrodomésticos; y que es como cabalgar sobre un caballito del tiovivo, que nos transporta muy lejos aunque siempre pare en el mismo sitio. El precursor de la red sin duda es el tiovivo.
Y mientras tanto ahora, en el estudio de pintor de la memoria, se van secando, y por tanto esparciendo su perfume y llenando el entorno con su aroma, los colores vivos de las impresiones recibidas durante mi visita a Liverpool, en calidad de
E. Allison Peers Visiting Writer, gracias a la hospitalidad exquisita de los profesores de Hispanic Section, SOCLAS, de la University de Liverpool, como lo fue la de la joven Doctora Diana Cullell, que contribuye a los estudios que allí se siguen con sus sólidas aportaciones teóricas que contribuyen a la vez que con unos conocimientos muy bien asimilados, condición imprescindible para todo movimiento innovador, con un original punto de vista.
Por otra parte, Edgar Allison Peers que fundó en 1924 el INSTITUTE OF HISPANIC STUDIES, y en 1923 el BULLETIN OF HISPANIC STUDIES, aparte de contar con una biografía apasionante, desde su formación en Cambridge en adelante, con su entrega a otras culturas y su integración en la Universidad de
ladrillo rojo que surge con la revolución industrial en el siglo XIX permitiendo el acceso a la educación superior no solamente a las clases más privilegiadas, es autor de una obra interesantísima y muy variada, la cual versa en gran medida sobre temas españoles, como los místicos, o el conflicto bélico del 36 del que fue testigo directo (pues estuvo en la Guerra de España pero manteniendo siempre su independencia de criterio en el bando republicano sin querer ser sometido a ninguna presión que le impidiera mantenerse amigo de la verdad y huyendo, como Besteiro, de los sectarismos o simplificaciones), siendo profundamente conmovido por dicho suceso histórico; sin embargo, (digo su obra), no está completamente editada en España ni traducida en su integridad a nuestro idioma, siendo que lo merecen mucho algunos de los títulos que la integran, como por ejemplo THE SPANISH TRAGEDY 1930-1936, Dictatorship, Republic, Chaos ( 1936), THE SPANISH DILEMMA (1940), SPANISH MYSTICISM (1924), THE INFLUENCE OF OSSIAN IN SPAIN (1925), LATER SPANISH CONCPTIONS OF ROMANTICISM, (1925), RAMON LULL: A BIOGRAPHY, (1929), y muchos otros más. Edgar Allison Peers sería en su país y respecto de España lo que otra figura muy atrayente lo fue a Perú y a nuestro país, Carlos Oquendo de Amat, ya que en ambos casos, lo que era un privilegio social inicial fue transformado en sentido de la responsabilidad.
Como consecuencia de la seriedad y amabilidad de mis anfitriones, tan alejadas de la frivolidad y desabrimiento de ciertos ambientes, también culturales, que no me son desconocidos, tuve la oportunidad de conocer la colección Peers, y algunos objetos personales y libros de la biblioteca de Edgar Allison Peers, (1891-1952), no exhibidos al público todavía. Sin ninguna duda disfrutar de esta oportunidad ha significado uno de los regalos más valiosos recibidos hasta ahora, algo parecido a ese “ir al paraíso, ver a Dios” o promesa hecha al hombre, cuyo cumplimiento está latente en la conciencia de todo ser humano en forma de aspiración a obtener alguna recompensa al esfuerzo..Y por cierto que como todas estas cosas están muy bien guardadas y archivadas en el sótano de la Biblioteca de la Universidad de Liverpool, a donde fui conducida, se confirmaron mis sospechas de que al Cielo se desciende y no se sube, (en DESCENSO AL CIELO), y de que Dios vive en el piso de abajo, (en EL ESPÍA DE DIOS), que se encuentra también en la obra de Julio Verne y su capitán NEMO.
Liverpool es una ciudad muy atrayente, y entre todos sus lugares emblemáticos, subrayaría el encanto del BRITANNIA ADELPHI HOTEL, en donde pasaron su última noche antes de zarpar algunos pasajeros del Titanic. También el ALBERT DOCK, a pesar de que no pudieran llegar hasta allí, en merseyferries, Amalia y Julia, y no haber tenido la posibilidad de disfrutar yo del placer de salir a su encuentro, para verlas llegar por mar.
¿Y qué decir de la sorpresa de encontrar el cuadro de Moore que más prefiero, NOCHE DE VERANO, en la Galería Walker?
Indudablemente ha merecido la pena vivir hasta aquí, al menos algunos momentos han tenido mucho encanto, una cierta intensidad.