Seis gatitos
Por: Juan Carlos Suñén | 25 May 2010 05:10:48

También se prometía el Real Madrid soliviantar la liga con ayuda de algún milagrito y ya hemos visto que no, que la han soliviantado mal. Por eso, como castigo, y hasta que la Ponferradina tome el merecido relevo estelar que algún día tomará (y si no al tiempo) les van a traer a Mourinho, que se da un aire a Ajmadineya (entre Ajmadineya y George Clooney, diría yo). Eso por andar soliviantando sin ton ni son, que es justo lo que no quiere hacer mi amigo Agustín con su trocito de Camino de Santiago. ¿Soliviantarlo?, ¿porque lo diga Poncela? Aquí no se solivianta nada hasta que lo diga Obama. Faltaría más.
- Y un día me marcho a Madrid y que le den por culo a España, dicen que ha dicho.
Mañana, a primera hora, salgo precisamente para Madrid a ver si solivianto allí unos asuntillos que no parecen querer solucionarse solos. Una semana. En mal momento, porque Pangur ha adoptado a una gatita que acaba de parir seis crías justo debajo del porche (y a la que hemos llamado Lucy Brown por su turbulenta relación con cierto gato matasietes al que conocemos por Mack the Knife), y no sé si entre él y Raquel van a saber apañárselas.
- Me basto y me sobro para soliviantar el asunto. Incluso les he puesto nombre: Zafón, Fidel, Yogur, Popota, Espiguilla y Donjaime.
- Vaaale... "tito" Pangur.
- Y el matasietes ese no me dura ni medio asalto.
- Ya veremos.
La verdad es que el pobre Mack parece un personaje de tango. Al principio se paseaba por los alrededores como Pedro (Navaja) por su casa, entrando a todas las fincas, retando a todos los gatos y cortejando a lo duro a todas las gatas en edad de merecer y apartando a los pequeñines de los platos de sobras que los vecinos les van dejando hasta que terminaba él de saciarse; en fin, que campaba por sus respetos solucionando y venga a solucionar como un chulito cualquiera; pero su insolencia le ha pasado factura. Los vecinos lo expulsaban de las cercanías de la comida y los otros gatos comenzaron a enfrentarlo en grupos. Ahora se pasea como una sombra proscrita, sin separarse de las tapias, disimulando el miedo contándose a sí mismo la leyenda de sus abusos; y está delgado, enfermo y lleno de costras y magulladuras. Una historia que ejemplifica a la perfección por qué no conviene significarse, o lo que sea.
En fin, que voy a echar esto de menos.
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