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Blog de Juan Carlos Suñén

Escuela De Letras

Sobre las rosas se puede poetizar,
tratándose de patatas hay que comer.
Johann W. Goethe

Rumbo a peor


Por: Juan Carlos Suñén | 21 Nov 2009 05:05:09
Blog
Releo, con gran detenimiento, a Samuel Beckett. Subrayo (aunque no explícitamente) lo de "con gran detenimiento" (y ahora sí) porque últimamente he estado pensando en un buen amigo, un escritor que, repartido entre su voluntad de cumplimiento de un mandato en el que cree (social) y otro del que jamás podrá librarse (espiritual), se convirtió en un lector de autobús sin advertir que era otra cosa. Hasta cuando ganó el dinero suficiente para viajar en taxi o comprarse un coche siguió usando el transporte público porque, en Metro, en bus, se puede leer. Mucha gente ha dejado de leer por culpa del dinero que gana: él no. No sé por qué he pensado en él, quizás porque se murió don Paco Ayala, a los ciento tres, asegurando haber llegado a tan bien cumplida edad gracias a que no había hecho nunca gimnasia (lo cuenta muy bien Guelbenzu) y (eso me lo imagino yo) porque dejó de leer en los transportes públicos en cuanto formalizó su compromiso. Con él desaparece otro más de la ya escasa lista de lectores aprovechados como provechosos. Hace tiempo que la muerte de los lectores me duele más que la muerte de los escritores.

- Durar tanto no es bueno, acabas teniendo la sensación de que sobras.

Estoy seguro de que don Paco vio venir a la muerte disfrazada de maestro de ceremonias, un poco apremiante a pesar de su inevitabilidad, en cuanto comenzaron a rendirle homenajes. Seguro, seguro; pero a esa edad tampoco va uno a pensar que lo que viene a continuación es lo mejor de la vida. Digo yo. A Pangur, lo que le pasa, es que es gato. Y a los gatos vivir ciento tres años les parece una pérdida de tiempo.

- Como leer en el autobús. En el autobús hay que estar a la que salta.

Así son los gatos: viven pendientes de peligros insopesables. Y poco.

- Y nos va bien.
- ¿Comparativamente hablando?
- Perdona, estaba distraído. ¿De que hablamos?

Mi amigo (al que quizás deba una comida) ha fraguado su discreta aunque firme carrera literaria sin traicionar su vocación de servicio, pero no creo que tenga el más mínimo deseo de vivir ciento tres años.

- Es difícil que...
- ¿Quieres callarte?

Lo malo de sobrevivir a tus contemporáneos (cosa que no hará Pangur) es que te mueres entre desconocidos. Si un servidor hubiese sido más hábil no hubiese sido un bohemio y, seguramente, ahora no releería a Samuel Beckett sino a don Paco. Con los pies en el suelo. Pero servidor fue siempre detrás de las seducciones de un idioma que le puede. Y aquí está, con su permiso de ustedes.

También murió Lévi-Strauss (¿les suena?). Pero de ese (como si hubiese muerto de N1H1) no ha hablado ningún periódico, o sea: nadie. Por eso somos distintos (mi desatendido amigo y un servidor y don Paco): uno se preparó para asumir una revolución cultural hilorealista, escéptica e inofensiva como nutritiva para el común, otro para comerse los marrones del común en un mundo tan libre, inofensivo o nutritivo como el transporte público. Será recordado, tendrá su minuto y su fotografía. Don Paco, a sabiendas de que la escasa enjundia de los días favorecería a la experiencia, se hizo (aún sir ser especialmente estratega, lo que le añade mucho, mucho mérito al recurso) viejísimo. Don Paco estuvo a punto de ahorrarse ese minuto. Los interesados se ocuparon con antelación suficiente de hacérselo firmar, no obstante. Y posaron a modo ante el gran hombre menguante.

Conque don Paco no superó, después de todo, a su época. Se limitó a sobrevivirla más allá de lo que, seguramente, hubiese querido. Ganó guerras que le venían grandes y perdió guerras que le venían pequeñas. Su mérito es inmenso; pero se queda en mérito general al lado del silenciado Lévi-Strauss. Mi amigo entiende el mérito mes a mes, día a día, a pie de obra: quizás no vea el futuro; aunque el futuro sí lo ve a él. El futuro, mis inexistentes lectores, lo ve todo, como un gato tonto que ignora cuantas cosas es necesario dejar de vigilar para seguir una mal trenzada cuerda de agua limpia y valiente. De los tres, el más desgraciado será (con sus monsergas y sus terrores y su inmensa fortuna) un servidor, que deja atrás tantas vidas no vividas como las que deja delante, y que no es de retrato. Eso no honra a un servidor, pero ni lo duden: lo lleva rumbo a peor mejor que a otros. Tampoco hay que hacerse la víctima.

Categoría : Diario | © Juan Carlos Suñén

Comentarios


¿Seguro?
 Por: Samuel | Hora | 22 11 2009 08:12:20 :
¿No le llevará a usted rumbo a peor mejor?


¿perdón?
 Por: JCS | Hora | 10 12 2009 09:50:44 :
Eso he dicho, ¿no?


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