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Escuela De Letras

Jugar con fuego
desarrolla en nosotros la habilidad de no quemarnos.
H. G. Wells

Enlace permanente El espacio sagrado


Por: Blanca Suñén
Categoría: Teatro | Comentarios Comentarios [] | 27 Mar 2009   15:50:19
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Para una servidora de Uds. el teatro es un Espacio Sagrado en el que no se puede actuar -en el más amplio sentido- de cualquier manera, y en el que la mentira y la verdad, el horror y la alegría, las miserias y los gozos, los vaivenes insolentes de la vida han de ser desvelados ante los ojos emocionados del corazón pensante de los espectadores. Un lugar en el que lanzar preguntas inquietantes, pero nunca un sitio en el que dar respuestas dogmáticas a tales interrogantes. Creo, además, que la obligación del teatro es llegar al mayor número de espectadores y del modo más asombroso posible.
Maravilloso, ¿verdad?, pues sí, y así me luce el pelo... pelo que ahora, por error, llevo de color azul. Compré en la tienda del pueblo un tinte para mis numerosas canas pensando que era negro, y resultó negro azulado. Como en Bustarviejo el sol brilla como aquel que vieron los alquimistas, sus rayos despabilan sin pudor los azules reflejos de mi cabellera como si de la mismísima Lucía Bosé se tratara.
Así pues encuentro en mi pelo un curioso símil que aplicar a mi profesión: una cree que el resultado de su espectáculo va a ser X (negro) y le sale Y (azul). Y como el teatro está indestructiblemente unido a los hechos de las personas, la enseñanza también viene a ser cotidiana, y me dice que nunca se es lo suficientemente ilustrado ante las sorpresas que nos da la vida.
Mis niños de la compañía infantil me han dicho que les gusta mi pelo. Lo encuentran muy divertido, así que el día del estreno -sólo nos quedan diez días para tal evento- pienso salir a saludar con una pelotita roja sobre la nariz, como el payaso Fofó. Así es la vida y así es el teatro, al menos aquí.
Mi Espacio Sagrado, al cabo de los años, se ha enriquecido cada vez más con la presencia de los niños. Desde luego, que la mujer a la que confían la educación artística de sus hijos salga a escena con el pelo azul y napias de payaso de la tele, teniendo ya cincuenta años largos y sucediendo además todo esto por obra y gracia de su mala cabeza a la hora de elegir un tinte, lanza a los padres de los artistas algunas de esas preguntas inquietantes de las que les hablaba más arriba: ¿están mis hijos en buenas manos? ¿ es ciertamente azul ese extravagante brillo de su cabeza?...
Pero como decía, el asunto también se trata de no actuar de cualquier manera, y para ello he de estar a la altura de lo que mis actores hacen: mostrar al público que las cosas no son lo que parecen y que, para contar historias, hay que enfrentarse a ellas con las armas que nos da la vida... o que nos impone, sin más. Miren sino a Sara con el aparato bucal que le ha puesta el dentista y con el que sólo puede pronunciar po favo y de ninguna manera por favor; a Jimena con su dulce acento nicaragüense que contagia a sus compañeros, de forma que terminan hablando todos como si fueran de Managua; a Andrea, que no sólo se sabe su papel al dedillo sino también el de todos los demás personajes, lo que la lleva a la confusa situación de no saber exactamente dónde acaba su texto y empieza el de los demás; y finalmente a Alba con su increíble mezcla entre una bis cómica sorprendente y un despiste galopante, que hace que todos estallemos en carcajadas cada vez que no dice su texto y pone cara de ¿me toca a mí otra vez?
Mi sabiduría de actriz en los escenarios de España -y Francia y Portugal, no se vayan a creer- se ha ensanchado con estas chicas de una forma asombrosa. Los niños tienen muy poco de sacro y mucho de profano, así que mi famoso Espacio Sagrado se ha vuelto irreverentemente ético.
Por nuestra obra desfilan duendes desorientados, presidentes inaccesibles, papas que no comen churros, reyes con gripe y niños en pijama y zapatillas. Personajes que desean revelar razones y desvelar motivos. Una noche de invierno sin sueño y un juego de parchís.
Y también tenemos nuestra turbadora preguntar que lanzar a los espectadores: ¿serían Uds. capaces de perder algo muy importante para que lo ganen otros, como hacen nuestros personajes?
Esa es la verdad que mostraremos el día 21: los vaivenes insolentes de la vida. Como aceptar que tu pelo, queriendo ser negro es ahora azul. El miedo a lo que podría suceder si sales a la calle y sin embargo, salir; la miseria de sentirte como un tonto y sin embargo, seguir; el horror a que te tilden de ingenuo trasnochado y sin embargo, decidir. De esto va nuestra obra.
Con esta tesis trataremos de asombrar al mayor número posible de espectadores.
La fuerza de mis niñas sosteniendo sobre sus hombros la historia de un arte milenario y aceptando mi rigurosa ética profesional con aparatos bucales, acento nicaragüense, robos de texto y carcajadas irreprimibles. Una gozada.
Gracias a ellas pienso seguir llevando el pelo azul. Por lo menos hasta que la vida me depare otra de sus irreverentes sorpresas.
Así es el mundo y así es el teatro. Al menos aquí. Me lo están enseñando mis pequeñas actrices en el Espacio Sagrado que compartimos.


Enlace permanente Esto es espectáculo II


Por: Blanca Suñén
Categoría: Teatro | Comentarios Comentarios [] | 27 Mar 2009   14:48:47
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Ahora, toca hablar de los "mayores". Y lo entrecomillo, porque no voy a hablar de forma políticamente correcta de las personas viejas, sino de mis alumnos de entre ocho y nueve años.
Ellos son conocidos como "el grupo de los mayores".
A algunos los conozco desde que nacieron. A Sara y a Alba, sin ir más lejos. Y la verdad es que me complace mucho eso de enseñarles algo que a mi, personalmente, me ha llenado y me sigue llenando -a pesar de los pesares- de felicidad.
Hacer teatro con los mayores es ya otro asunto. Saben que lo están haciendo y cuando se mosquean por algo, siempre hay alguno que le dice al otro: "¡No te enfades, tú, que esto es teatro!".
Yo siempre ando enredada en tratar de explicar a la gente que el teatro y la vida son cosas bien distintas, que comer chocolate es comer chocolate, pero que invocar la sensación que produce en el paladar un trozo de manjar de ese calibre, es una metáfora de la vida. No la vida, sino lo que vivimos sobre ella.
Pues en eso andamos.
Hemos hecho el texto entre todos. El otro día le explique más o menos el argumento a la presidenta del AMPA (sí, han leído bien) y me miró con una cara que todavía estoy tratando de descifrar. Susto sí que tenía la mujer, pero no sé si susto pasmado o susto horrorizado. Es igual, estrenamos el día trece y aquí nadie va a cambiar nada. Somos del grupo de los mayores y merecemos un respeto.
Decir que trabajo para el AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos), me gusta. Me gusta mucho. Cuando lo digo, nadie distingue si pronuncio la "H" o no. Y trabajar para el AMPA siempre ha tenido mucho tirón. En América más, pero de todos modos, Bustarviejo se parece más a la Calabria profunda que a la Suiza moderna, por poner un ejemplo de lugares con montaña. A Coppola nunca se le ocurriría hacer una película sobre "ampones" suizos. Le gustan más los paletos.
Yo soy, pues, una ampona paleta, y mi grupo de mayores vive bajo el amparo de mis padrinos.
Pregunté a los niños que era lo que les preocupaba de su vida diaria, para hacer con ello el argumento de nuestra obra. Resultó que no les gustaba nada en absoluto que los catalogaran cómo pertenecientes a determinado grupo (los pobres no entienden aún todo esto del AMPA) y a mi me pareció un argumento estupendo para empezar a trabajar. Resulta, miren Ud. por dónde, que la vida no ha cambiado tanto como mi propio cuerpo flamenco, y nos salió un argumento de macarras y pijos peleando por delimitar sus zonas, y prohibiendo la entrada a la propia a todo aquel que no comulgara con su tribu. Guateque de por medio, se arma la marimorena, y tras una peripecia en la que interviene un perro, una chaqueta de cuero y un carísimo bolso de Prada, cada cual se da cuenta de lo ridículo de su actitud y acaban por declarar al mundo como zona en la que cabe cualquiera, sea como sea su modo de entender la vida. Sí, que sí, que ya lo hemos tenido en cuenta: siempre y cuando ese alguien no ande jorobando con su empeño de tener razón e imponer su visión de la vida.
Pero ya ven, no las tengo yo todas conmigo con respecto a que el respetable comprenda nuestras intenciones. A mí que me dejen. Me he enterado de lo que es música pija y de lo que suena a melodía macarra. Ellos me lo han dicho. En mis tiempos también existía y lo he pillado a la primera.
Estos chicos tienen sus cabezas llenas de ideas, y tienen un criterio sobre lo que está mal y lo que no, realmente bueno. No sólo hay que enseñarles. También hay que escucharles y aprender de ellos. Saben cosas que yo desconozco. Supongo que para ellos soy una anciana y ya no cuentan conmigo para cambiar el mundo; pero que quieren cambiarlo, eso que nadie lo dude. Soy yo quien ha de introducirse en su mundo y decirles que cuentan conmigo. Ellos están demasiado ocupados en crecer. Y no se lo hemos dejado nada fácil. Mis chicos del grupo de mayores son unos verdaderos héroes.


Enlace permanente Arriba el telón


Por: Blanca Suñén
Categoría: Teatro | Comentarios Comentarios [] | 27 Mar 2009   14:40:42
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Dentro de dos días estrenamos. Y, como el mundo de los mayores se parece extrañamente al de los chicos, hemos tenido la típica crisis que se tiene en las compañías teatrales justo antes de levantar el telón por primera vez.
Imagínense Uds. que se nos han ido dos actrices a una semana del estreno.
Me lo dijeron así, cómo quién no quiere la cosa, entre risas y nervios tontos. A mí, maldita la gracia que me hizo, claro está. Pero son niñas y no denuncie a ninguna a la magistratura del trabajo, tan sólo les dije que tenían que ser ellas mismas quienes lo comunicaran a sus compañeros.
Lo hicieron en voz baja y medio muertas de miedo. En realidad lo que les salvó la vida fue el amor que Álvaro siente por Sara. Mi querida niña tenía ya los ojos húmedos ante la noticia, cuando él la dijo: "Sara, ni se te ocurra llorar, que te conozco, y me pongo fatal". Todos se volvieron entonces para mirar a Sara, lo que dio tiempo a las dos traidoras a salir huyendo hacía el polideportivo. Y menos mal, oigan.
No había pasado ni un segundo cuando todos gritaron: "¡A por ellas!" y salieron como almitas divinas que lleva el diablo de los niños. Yo les grité que ni se les ocurriera ponerles la mano encima, a lo que Lilia me contestó: "¡No te preocupes, profe, si no vamos a pegarlas, solo queremos insultarlas!".
No las encontraron. Ya no había ni rastro de ellas.
Los niños saben cual es su mundo y cómo guardarse de sus amenazas.
Lo que nuestras actrices huidas quebrantaron lo llaman la Ley del Recreo.
El caso es que no cundió el desánimo.
Yo les expliqué que en teatro hay una ley no escrita: pase lo que pase, siempre hay que le levantar el telón.
Así que empezamos a tirar de agenda. De la de los niños, claro está, porque los nombres de la mía seguro que querrían cobrar. Además, por muy bien que se conservarán mis actrices elegidas, y por muy Stanilavskianas que fueran, mal darían como alumnas preadolescentes del colegio de Bustarviejo.
Al final dimos con la solución: Andrea y Carol seguro que estarían encantadas de ayudarnos. Me gustaría que hubieran visto a Sara hablando con sus amigas y explicándolas el pastel. Gracias, Dios mío, por haberme hecho vegetariana.
Hoy hemos realizado el primer ensayo con "las nuevas" y ha ido muy bien. No les voy a engañar: sé que necesito un público bien dispuesto, pero también sé que lo voy a tener.
Y la única verdad de todo esto es que mis niños están formidables. Se han repuesto a un inconveniente de profesionales sin serlo, y sin derramar una sola lágrima. Han entendido lo que es la diversión y la responsabilidad a parte iguales. No han matado a nadie y siguen riéndose, sin poder evitarlo, en la misma parte de la obra: en aquella en la que tienen que hacer de bailarines macarras.
Estrenamos dentro de dos días y prometo vivir para contarlo. Seguro que va a merecer la pena.
Además, "¿qué se creen Uds.?" Los pequeños también han tenido su sorpresa de última hora. No les digo más que me parece que LAS EXTRAÑAS TRILLIZAS CANTARINAS van a debutar cómo LAS EXTRAÑAS GEMELAS CANTARINAS.
Ya les contaré, ya.
¡Mucha mierda para todos!, que se dice en nuestro oficio.


Enlace permanente Días de estreno


Por: Blanca Suñén
Categoría: Teatro | Comentarios Comentarios [] | 27 Mar 2009   14:35:55
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Tras el estreno de los niños me fui a Mérida, a estrenar para los mayores. Así que, después del sobreesfuerzo que realicé tratando de llegar a la meta durante los meses de mayo y junio, caí en la cuenta de mis cincuenta años, y me postré sin opción en una especie de duermevela que fue más bien un duerme que un vela. Agotamiento puro y duro del que hube de rendir cuentas.
Pero ya estoy mucho mejor, gracias.
Así que les hablaré del estreno de los niños, ya que el estreno en el Festival de Mérida -vivido entre viejos amigos, reencuentros maravillosos y un trato a cuerpo de rey por parte de la organización- fue tan delicioso que aún lo estoy saboreando de forma muy personal.
Bueno, pues mis pequeños actores estuvieron de primera. Las EXTRAÑAS TRILLIZAS CANTARINAS hicieron una asamblea antes del debú y la sangre no llegó al río. Efectuaron –las tres- una breve pero impresionante versión de una canción que, a juzgar por cómo era coreada entre el público infantil, debe ser un hit entre los consumidores de cinco años; su título: El telefonito es una necesidad.
Los científicos demostraron que hay mil maneras inimaginables de exprimir un limón. La más celebrada fue la que presentó Diego, bajo su papel del científico MISTER JONES: no hay que darle vueltas al limón, sino al aparato exprimidor que colocamos bajo él. Si esta operación se realiza con sumo cuidado el limón queda perfectamente exprimido. Otra cosa es que queramos aprovechar su zumo, que no. No, porque la mayoría del jugo se queda en la manga de la bata. Pero se trataba de un experimento y ya se sabe que sin error no hay triunfo.
En cuanto a SUPERMAN, nos sorprendió a todos llegando vestido de Spiderman y asegurando, no obstante, ser realmente Superman. Así que Superman disfrazado de Spiderman se marcó un baile del Chiki Chiki, con el que sin duda alguna hubiéramos escalado algún puesto más en Eurovisión.
LA ARDILLA VOLADORA DE MURCIA nos contó su triste y extravagante historia de la barbacoa que la dejó sin bosque, obligándola a salir a recorrer mundo. Como era extranjera, en un momento dado se puso a hablar en su propio idioma, el ardivolamurciano, lo que desconcertó de forma evidente al público que se perdió en varios pasajes de su monólogo. Pero a esas alturas el respetable ya estaba entregado con nuestros actores y todo quedó perdonado a juzgar por la enorme ovación con la que fueron despedidos.
Y los mayores, ¡ay, que tíos! ¿Se acuerdan Uds. de AZUCAR MORENO en Eurovisión, cuando les falló la música y tuvieron que volver a empezar? Pues lo mismo nos pasó a nosotros. Llevábamos unos cinco o seis minutos de representación cuando en un momento fundamental –la entrada de los macarras- falló el sonido. Para arreglar el desaguisado hubo que interrumpir la representación durante diez minutos y volver a empezar. Cualquier actor curtido sobre las tablas se hubiera echado a llorar ante semejante catástrofe. Mis chicos no. Mis chicos, tras varias veces de gritarse a si mismos: "¡No pasa nada, no pasa nada! ¡Mierda, mucha mierda, mierda, mucha mierda!" (esta parte de la tradición teatral les encanta, ya que nadie les puede regañar por ser unos groseros), volvieron a empezar como si tal cosa y sin equivocarse ni en una coma. Siempre decimos los actores que cuando uno se lo pasa bien sobre el escenario es cuando transmite al espectador todo el arte que la función encierra. Y mis chicos se lo pasaron bomba. Se les notaba. Disfrutaron y el público lo hizo con ellos. La función fue saludada con aplausos en muchos pasajes y con risas de forma casi continua.
Yo, claro está, me emocioné. Y es que, de verdad se lo digo a Uds., estuvieron soberbios. Actuaban de una forma consciente, concentrados para no "perder" el personaje, para ayudar al otro si se le iba la letra, pendientes en todo momento de las acciones escénicas y de entrar en los efectos musicales.
Una verdadera delicia.
Creo que la única diferencia entre estrenar en el Colegio Montelindo de Bustarviejo o en el Festival de Teatro de Mérida es que en el primer caso mi ego no existió por ninguna parte, y sólo estaba pendiente de que para mis chicos la experiencia fuera inolvidable; en el caso de Mérida, mi ego no pudo evitar estar pendiente de lo que dirían los periódicos en los días sucesivos.
En Bustarviejo no importan los días siguientes: toda la felicidad del estreno se concentrará para siempre en esas dos horas de festival extraescolar. En esas dos horas de pura felicidad y de auténtico triunfo.


Enlace permanente Esto es espectáculo


Por: Blanca Suñén
Categoría: Teatro | Comentarios Comentarios [] | 27 Mar 2009   14:27:12
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Dos veces por semana doy clases de teatro a los niños de mi pueblo. Unos actores sin técnica ni equilibrio, de entre cinco y nueve años. Y es precisamente ese desequilibrio lúcido lo que les hace delicadamente teatrales. Ellos no se dan cuenta de la grandeza escénica de sus actos, claro está, pero parte de mi labor es hacer que sean conscientes de tales logros. Difícil labor.
Para que Uds. se hagan una idea, les contaré cómo van las cosas entre los más pequeños, los que no cuentan con más de seis años.
Alba, una preciosa rubia de cálida mirada quiere hacer, para la obra de teatro de fin de curso, el papel de "una ardilla voladora murciana".
Ruth, Paula y Ainara, van a montar un número musical -con música y letra de su propia invención- que interpretarán bajo el nombre de "Las Extrañas Trillizas Cantarinas".
Mark, un larguirucho moreno de piernas tan interminables como las de su padre
-aunque imagino que mucho más surrealista que cualquier adulto- no acaba de decidirse; no tiene claro si bailar "Cantando bajo la lluvia" o el "Chiqui Chiqui". Eso sí, baile lo que baile lo hará con sombrero, bastón de bambú, y vestido de Superman.
Nacho, la ternura hecha ser humano; Diego, una mezcla extraordinaria entre Rambo y un día de primavera, y Tomás, unos ojos enormes y redondos que esconden tanto como revelan, van a ser tres científicos que realizarán el peligrosísimo experimento de "La Dulce Fusión del Limón".
Gabriela, una bellísima criatura que yo me comería de un solo bocado nada más aparecer por la puerta del aula, aún está un poco dudosa. Le parece buena idea sumarse al número de Mark, entre otras cosas porque son novios, pero todavía no sabe si hacerlo como "Carmen, la bailadora" o como "Almendra Garrapiñada".
En cuanto a Carlos y David, dos hermanos con unos ojos verdes que quitan el hipo, andan ahí, ahí, porque su intención es la de realizar un número de doma ecuestre, pero como ambos quieren ser el domador y ninguno la bestia de carga, pues la cosa está algo estancada. Además de artistas son hermanos, con lo cual tienen esa intensa relación entre la guerra y el amor que tan bien conocemos los que fuimos niños en una familia numerosa. Creo que al final serán los presentadores, los que me ayuden a darle un hilo argumental a este disparatado argumento, que buena falta nos hace.
Ya he hablado con los padres. Andan bastante alegremente resignados a no ver a sus hijos vestidos de príncipes, princesas, piratas, flores, o de algún tierno cachorrillo de animal.
En fin, que vamos a ser una compañía de teatro rompedora, vanguardista, y sin concesiones a la comercialidad.
Estoy segura que ningún otro elenco teatral va a atreverse a llegar tan lejos como nosotros, así que lo más probable es que no nos tengan en cuenta para los Premios Max o Unión de Actores del próximo año.
Pero bueno, ha sido divertido explicarle a la mamá de Alba que tiene que hacerle a su niña un disfraz de ardilla voladora de Murcia.
Mis actores son muy jóvenes todavía y les queda por delante toda una vida que, si no se les tuerce, espero siga siendo tan maravillosamente disparatada como lo es en el momento presente.
El teatro, desde luego, alcanzaría su verdadero sentido y los actores, como creadores, saldrían finalmente victoriosos.





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