
Las experiencias del deseo. Eros y misos
Ferrero, Jesús
Anagrama
Barcelona, 2009. 213 páginas
En este ensayo el deseo es visto como una fuerza inherente a toda materia y a todo ser. Y ese deseo se manifiesta a través de la atracción —eros, amor— y a través de la repulsión —misos, odio. A su vez, el amor y el odio (hijos del deseo y no al revés) se parten cada uno en dos: el amor a uno mismo y el amor al otro, el odio a uno mismo y el odio al otro. Cuatro movimientos básicos: dos de atracción y dos de repulsión, de los que surgirán todas las pasiones, aquí llamadas simplemente experiencias del deseo. Las experiencias derivadas del apego a uno mismo como el narcisismo o el egoísmo; las derivadas del apego al otro como el sexo, el amor a los objetos o el amor al saber; las derivadas del odio a uno mismo como el masoquismo, la anorexia, la angustia o la desesperación; las derivadas del odio al otro como la venganza, el sadismo, el asesinato o la guerra serán aquí percibidas como hijas de las fuerzas de atracción y repulsión del deseo, y entre todas conformarán un fluido lleno de matices y contradictorio siempre, que animará por igual a los seres y las cosas. A través de un discurso ajeno a los juicios morales y a las omisiones interesadas acerca de los abismos que constituyen la naturaleza humana, este libro va desplegando una geografía de las pasiones donde la negatividad es vista como una fuerza necesaria y fundamental que anima desde dentro la mecánica de la vida y el fluir del universo. Por eso, las pasiones consideradas negativas y disgregadoras tienen aquí el mismo rango que las consideradas positivas y cohesionadoras, y por la misma razón se evitan conceptos como perversión, desviación o enfermedad para definir lo que en esencia sólo son experiencias del deseo.
Índice
I. El deseo
II. Eros
III. Las experiencias derivadas del eros a uno mismo
1. El narcisismo
2. Egoísmo y egolatría
3. Idiotez, autocomplacencia y vanidad
4. Orgullo, soberbia y arrogancia
IV. Las experiencias derivadas del eros al otro
1. La gula
2. Codicia y avaricia
3. La admiración y la idolatría
4. El sexo
5. El amor a los objetos
6. La ambición
7. El amor al saber (elogio a la gaya ciencia)
8. El amor a la especie
V. Misos
VI. Las experiencias derivadas del misos a uno mismo
1. Temeridad y destino
2. El masoquismo
3. Anorexia y anacoretismo
4. Aburrimiento, hastío y tedio
5. La drogadicción
6. La vergüenza y la culpa
7. Ansiedad, angustia y desesperación
8. La locura negra: melancolía y depresión
VII. Las experiencias derivadas del misos al otro
1. Misantropía, agorafobia y claustrofobia
2. La envidia
3. El miedo y el terror
4. Los celos
5. Resentimiento y rencor
6. La venganza
7. El sadismo
8. La pasión del poder
9. El asesinato y la guerra
Epílogo. El deseo como eterno retorno
1. La vida
2. El universo
Barcelona, 2009. 213 páginas
En este ensayo el deseo es visto como una fuerza inherente a toda materia y a todo ser. Y ese deseo se manifiesta a través de la atracción —eros, amor— y a través de la repulsión —misos, odio. A su vez, el amor y el odio (hijos del deseo y no al revés) se parten cada uno en dos: el amor a uno mismo y el amor al otro, el odio a uno mismo y el odio al otro. Cuatro movimientos básicos: dos de atracción y dos de repulsión, de los que surgirán todas las pasiones, aquí llamadas simplemente experiencias del deseo. Las experiencias derivadas del apego a uno mismo como el narcisismo o el egoísmo; las derivadas del apego al otro como el sexo, el amor a los objetos o el amor al saber; las derivadas del odio a uno mismo como el masoquismo, la anorexia, la angustia o la desesperación; las derivadas del odio al otro como la venganza, el sadismo, el asesinato o la guerra serán aquí percibidas como hijas de las fuerzas de atracción y repulsión del deseo, y entre todas conformarán un fluido lleno de matices y contradictorio siempre, que animará por igual a los seres y las cosas. A través de un discurso ajeno a los juicios morales y a las omisiones interesadas acerca de los abismos que constituyen la naturaleza humana, este libro va desplegando una geografía de las pasiones donde la negatividad es vista como una fuerza necesaria y fundamental que anima desde dentro la mecánica de la vida y el fluir del universo. Por eso, las pasiones consideradas negativas y disgregadoras tienen aquí el mismo rango que las consideradas positivas y cohesionadoras, y por la misma razón se evitan conceptos como perversión, desviación o enfermedad para definir lo que en esencia sólo son experiencias del deseo.
Índice
I. El deseo
II. Eros
III. Las experiencias derivadas del eros a uno mismo
1. El narcisismo
2. Egoísmo y egolatría
3. Idiotez, autocomplacencia y vanidad
4. Orgullo, soberbia y arrogancia
IV. Las experiencias derivadas del eros al otro
1. La gula
2. Codicia y avaricia
3. La admiración y la idolatría
4. El sexo
5. El amor a los objetos
6. La ambición
7. El amor al saber (elogio a la gaya ciencia)
8. El amor a la especie
V. Misos
VI. Las experiencias derivadas del misos a uno mismo
1. Temeridad y destino
2. El masoquismo
3. Anorexia y anacoretismo
4. Aburrimiento, hastío y tedio
5. La drogadicción
6. La vergüenza y la culpa
7. Ansiedad, angustia y desesperación
8. La locura negra: melancolía y depresión
VII. Las experiencias derivadas del misos al otro
1. Misantropía, agorafobia y claustrofobia
2. La envidia
3. El miedo y el terror
4. Los celos
5. Resentimiento y rencor
6. La venganza
7. El sadismo
8. La pasión del poder
9. El asesinato y la guerra
Epílogo. El deseo como eterno retorno
1. La vida
2. El universo
Ficha nº: 134 | 27-11-2009
BibliotecaDeEscritores/EDL/27-11-2009



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