Aquí y allí, en otra parte
Por: Antonio Ortega
Escondido y visible. Ildefonso Rodríguez.
Editorial Dilema/Escuela De Letras.
Madrid, 2009
Si como dice Chantal Maillard [en Contra el arte y otras imposturas. Pre-Textos, Valencia, 2009], en el origen de la poesía está eso que "en un principio era (fue) el hambre", entonces, al hablar de Ildefonso Rodríguez, habría que decir que en el origen, en el inicio de su escritura, está también el hambre, y más que la necesidad física, esa otra construcción o necesidad intelectual a la que llamamos deseo, un deseo de ir más allá de la presión de los límites. Digamos que, al leer la obra de Ildefonso, a uno le asaltan, como al poeta, las ganas: la boca abierta, el ojo atento y oblicuo, la suspensión de las certezas, eso otro que viene a nuestro encuentro y que sólo llegamos a saber qué es cuando está precisamente llegando y nos alumbra. Así pasa en la lectura de esta "poesía reunida", ya desde su mismo título, Escondido y visible, pues el lector sabe que se enfrenta al reto de una tensión sostenida, sabe que palabra a palabra, tramo a tramo, fragmento a fragmento, con lo que se va a encontrar es con una "vida irrepetible". Sabe, como dice el propio Ildefonso, que "más allá de la Letra, están la palabra y la vida. La palabra es un animal que siempre dice algo más de lo que yo quiero decir al pronunciarla (dice lo que no está dicho y hasta lo que no está escrito)". Sabe y cree, como sabía y creía Bretón, y así lo dejó escrito, que "La existencia está en otra parte"....
Editorial Dilema/Escuela De Letras.
Madrid, 2009
Si como dice Chantal Maillard [en Contra el arte y otras imposturas. Pre-Textos, Valencia, 2009], en el origen de la poesía está eso que "en un principio era (fue) el hambre", entonces, al hablar de Ildefonso Rodríguez, habría que decir que en el origen, en el inicio de su escritura, está también el hambre, y más que la necesidad física, esa otra construcción o necesidad intelectual a la que llamamos deseo, un deseo de ir más allá de la presión de los límites. Digamos que, al leer la obra de Ildefonso, a uno le asaltan, como al poeta, las ganas: la boca abierta, el ojo atento y oblicuo, la suspensión de las certezas, eso otro que viene a nuestro encuentro y que sólo llegamos a saber qué es cuando está precisamente llegando y nos alumbra. Así pasa en la lectura de esta "poesía reunida", ya desde su mismo título, Escondido y visible, pues el lector sabe que se enfrenta al reto de una tensión sostenida, sabe que palabra a palabra, tramo a tramo, fragmento a fragmento, con lo que se va a encontrar es con una "vida irrepetible". Sabe, como dice el propio Ildefonso, que "más allá de la Letra, están la palabra y la vida. La palabra es un animal que siempre dice algo más de lo que yo quiero decir al pronunciarla (dice lo que no está dicho y hasta lo que no está escrito)". Sabe y cree, como sabía y creía Bretón, y así lo dejó escrito, que "La existencia está en otra parte"....
ElCrítico/EDL/RevistaDeCrítica

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