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        <title>EscuelaDeLetras.com</title>
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        <description>myBloggie - Open Source Weblog</description>
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            <title>Aquí y ahora</title>
            <link>http://www.escueladeletras.com/editorial/aqui_y_ahora/10.html</link>
            <pubDate>21 Jun 2010 03:47:15 pm GMT +1</pubDate>
            <category>Cultura</category>
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            <description>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/poetasedi.png[/imgl][b]Lévi-Strauss[/b] encontró el modo perfecto de decir las cosas cuando se refirió a que cuando la familia renunció a su poder (él dijo más exactamente que cuando renunció al incesto), con el fomento de los intercambios fuera ya de la esfera doméstica, pudieron desarrollarse desde entonces la sociedad y la cultura, entendiendo por ésta el conjunto de las pautas sociales, lo que ha permitido los avances del ser humano, a través del intercambio de ideas y de iniciativas, y no solamente de favores.

Por ello es preciso cuidar muy bien que estos avances no se interrumpan, y que la evolución no se convierta en involución, aunque a algunos les pueda parecer chocante, y hasta divertido, llegar a estar “muy monos”.

Los medios de difusión cumplen un papel esencial, y por ello se puede esperar de los mismos el respeto a ciertas normas deontológicas. Imponer un cierto control sobre ellos, lo que es lo mismo que exigirles cierta responsabilidad, no se opone a la cultura democrática, sino todo lo contrario; es más, suscita una cuestión interesantísima, y que ha despertado una viva polémica y un intenso debate: la de si “vale todo”.

Pues bien, el pasado día 13 de este mes, el diario EL PAIS incluyó, dentro de las páginas de su conocido suplemento dominical, un reportaje que bajo el título de POETAS DE AQUÍ Y AHORA presentaba a un reducido grupo de escritores como exponentes o paradigmas de su generación, sin que muchos otros integrantes excluidos de la selección se sintieran representados por ellos, según se deduce de la indignación general que este hecho ha suscitado, recogida en numerosos blogs y otros medios de opinión muy visitados. Por si fuera poco, los poetas seleccionados para esta ocasión anunciaban ropas de “pret a porter” de conocidas firmas con las que habían sido vestidos.

Igual que nadie toleraría que un servicio informativo emitiera una noticia inexacta sobre las propiedades de un medicamento, porque sus consecuencias podrían ser nefastas para la salud, lo mismo debe suceder cuando informe sobre las obras de creación, que no deben ser banalizadas.

Por otra parte, muchos de los poetas más interesantes de la promoción ni siquiera fueron citados, como sucedió en los casos de Julia Piera, Oscar Martín Centeno, Beatriz Russo, Rafael José Diaz, Marta Agudo, Eva Chinchilla, Julieta Valero, Ernesto García Lopez, Marcos Canteli, José Benito del Pliego, Balbina Prior, Jose Ignacio Serra, Pablo Mendez, o Sandra Santana que prepara en la actualidad la edición de su trabajo sobre Karl Kraus, un autor que sin duda debería ser frecuentado con el fin de evitar los “vaniloquios“ que denunciaba.

Y por no excluir, desde luego tampoco deben ser excluidos de la nómina los poetas que fueron incluidos en el expresado reportaje.</description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/poetasedi.png[/imgl][b]Lévi-Strauss[/b] encontró el modo perfecto de decir las cosas cuando se refirió a que cuando la familia renunció a su poder (él dijo más exactamente que cuando renunció al incesto), con el fomento de los intercambios fuera ya de la esfera doméstica, pudieron desarrollarse desde entonces la sociedad y la cultura, entendiendo por ésta el conjunto de las pautas sociales, lo que ha permitido los avances del ser humano, a través del intercambio de ideas y de iniciativas, y no solamente de favores.

Por ello es preciso cuidar muy bien que estos avances no se interrumpan, y que la evolución no se convierta en involución, aunque a algunos les pueda parecer chocante, y hasta divertido, llegar a estar “muy monos”.

Los medios de difusión cumplen un papel esencial, y por ello se puede esperar de los mismos el respeto a ciertas normas deontológicas. Imponer un cierto control sobre ellos, lo que es lo mismo que exigirles cierta responsabilidad, no se opone a la cultura democrática, sino todo lo contrario; es más, suscita una cuestión interesantísima, y que ha despertado una viva polémica y un intenso debate: la de si “vale todo”.

Pues bien, el pasado día 13 de este mes, el diario EL PAIS incluyó, dentro de las páginas de su conocido suplemento dominical, un reportaje que bajo el título de POETAS DE AQUÍ Y AHORA presentaba a un reducido grupo de escritores como exponentes o paradigmas de su generación, sin que muchos otros integrantes excluidos de la selección se sintieran representados por ellos, según se deduce de la indignación general que este hecho ha suscitado, recogida en numerosos blogs y otros medios de opinión muy visitados. Por si fuera poco, los poetas seleccionados para esta ocasión anunciaban ropas de “pret a porter” de conocidas firmas con las que habían sido vestidos.

Igual que nadie toleraría que un servicio informativo emitiera una noticia inexacta sobre las propiedades de un medicamento, porque sus consecuencias podrían ser nefastas para la salud, lo mismo debe suceder cuando informe sobre las obras de creación, que no deben ser banalizadas.

Por otra parte, muchos de los poetas más interesantes de la promoción ni siquiera fueron citados, como sucedió en los casos de Julia Piera, Oscar Martín Centeno, Beatriz Russo, Rafael José Diaz, Marta Agudo, Eva Chinchilla, Julieta Valero, Ernesto García Lopez, Marcos Canteli, José Benito del Pliego, Balbina Prior, Jose Ignacio Serra, Pablo Mendez, o Sandra Santana que prepara en la actualidad la edición de su trabajo sobre Karl Kraus, un autor que sin duda debería ser frecuentado con el fin de evitar los “vaniloquios“ que denunciaba.

Y por no excluir, desde luego tampoco deben ser excluidos de la nómina los poetas que fueron incluidos en el expresado reportaje....</p>]]></content:encoded>
            <comments>http://www.escueladeletras.com/editorial/aqui_y_ahora/10.html</comments>
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                <item>
            <title>El presente perpetuo</title>
            <link>http://www.escueladeletras.com/editorial/el_presente_perpetuo/9.html</link>
            <pubDate>10 Jun 2010 04:46:49 pm GMT +1</pubDate>
            <category>Cultura</category>
            <guid>http://www.escueladeletras.com/editorial/el_presente_perpetuo/9html</guid>
            <description>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/matoedit.png[/imgl]Cuando <b>Fredric Jameson</b> (Cleveland, EE.UU., 1934) impartió una serie de conferencias en 1982 como profesor de Literatura en la Universidad de California y propuso su versión de la posmodernidad, ampliada luego en los famosos ensayos de la <b>New Left Review</b>, difícilmente podía imaginarse el colapso general del sistema económico sobre el que había articulado su propuesta teórica. En 1991, al publicar <cite>El posmodernismo, o la lógica cultural del capitalismo avanzado</cite> ("late capitalism" también se ha traducido como "capitalismo tardío"), ya tenía desarrolladas las principales líneas que definían, según su modelo, la época posmoderna: el asedio del capitalismo y sus formas sobre las condiciones de producción de la cultura. Muchos se resistieron, y aún se resisten, a aceptar este rótulo, alegando que las antinomias propias de la Modernidad no habían sido resueltas aún. Pero hoy no cabe duda, casi treinta años después, que la propuesta de Jameson era lúcida y estaba en muchos sentidos justificada. Ahora Jameson presenta <a rel="nofollow" href="http://www.escueladeletras.com/bagdad/fredric-jameson-presenta-su-ultimo-ensayo-valenc/1779.html"><cite>Valences of the Dialectic</cite></a> (Verso, 2009), un ensayo de más de seiscientas páginas donde retoma sus preocupaciones nucleares. Como recuerda <b>Benjamin Kunkel</b> en su <a rel="external" href="http://www.lrb.co.uk/v32/n08/benjamin-kunkel/into-the-big-tent"><b>reseña</b></a> del <b>London Review of Books</b>, Jameson había catalogado las "texturas superficiales" que definían a la posmodernidad: "la erosión de las distinciones entre alta cultura y cultura popular; el reino del pastiche estilístico y la miscelánea; el dominio de la imagen visual y el correspondiente eclipse de la palabra escrita; una nueva superficialidad -'surrealismo sin el inconsciente'- en el desborde de imágenes oníricas; la extraña alianza de una nostalgia cultural (como en el drama costumbrista o la novela histórica) con una amnesia cultural que sirve a la fragmentación del 'tiempo en una serie de presentes perpetuos'". Hoy estas descripciones nos resultan evidentes y claras, familiares incluso, pero en aquel momento resultaron arriesgadas y novedosas. Es de celebrar, por tanto, el retorno de Fredric Jameson al análisis de la realidad política, cultural y económica, ya que pocos como él pueden aplicar una hermenéutica solvente sobre el estado actual de estos campos de fuerza y sus implicaciones en la vida contemporánea. Es interesante volver sobre la obra de Jameson en el contexto de los acontecimientos recientes (la crisis financiera global), y combinar esa lectura con la <a rel="external" href="http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3386"><b>comparecencia</b></a> de <b>James K. Galbraith</b> (hijo del gran economista canadiense <b>John K. Galbraith</b>) ante los miembros del Subcomité Judicial del Senado de los EEUU para brindar su opinión experta sobre la situación económica, sus consecuencias y motivaciones. El modelo económico neoliberal ha fracasado en su utopía de autorregulación, y en su caída pretende arrastrar al Estado de Bienestar. El capitalismo no ha llegado a su fin, como desearían sus más firmes detractores, pero resulta un sistema económico inviable sin una nueva participación de los Estados en la regulación de los capitales financieros y en la legislación sobre sus intercambios. Las coordenadas de la producción cultural contemporánea, en este contexto, aguardan una mirada lúcida, creativa y valiente a la altura de la propuesta por Jameson hace tres décadas.</description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/matoedit.png[/imgl]Cuando <b>Fredric Jameson</b> (Cleveland, EE.UU., 1934) impartió una serie de conferencias en 1982 como profesor de Literatura en la Universidad de California y propuso su versión de la posmodernidad, ampliada luego en los famosos ensayos de la <b>New Left Review</b>, difícilmente podía imaginarse el colapso general del sistema económico sobre el que había articulado su propuesta teórica. En 1991, al publicar <cite>El posmodernismo, o la lógica cultural del capitalismo avanzado</cite> ("late capitalism" también se ha traducido como "capitalismo tardío"), ya tenía desarrolladas las principales líneas que definían, según su modelo, la época posmoderna: el asedio del capitalismo y sus formas sobre las condiciones de producción de la cultura. Muchos se resistieron, y aún se resisten, a aceptar este rótulo, alegando que las antinomias propias de la Modernidad no habían sido resueltas aún. Pero hoy no cabe duda, casi treinta años después, que la propuesta de Jameson era lúcida y estaba en muchos sentidos justificada. Ahora Jameson presenta <a rel="nofollow" href="http://www.escueladeletras.com/bagdad/fredric-jameson-presenta-su-ultimo-ensayo-valenc/1779.html"><cite>Valences of the Dialectic</cite></a> (Verso, 2009), un ensayo de más de seiscientas páginas donde retoma sus preocupaciones nucleares. Como recuerda <b>Benjamin Kunkel</b> en su <a rel="external" href="http://www.lrb.co.uk/v32/n08/benjamin-kunkel/into-the-big-tent"><b>reseña</b></a> del <b>London Review of Books</b>, Jameson había catalogado las "texturas superficiales" que definían a la posmodernidad: "la erosión de las distinciones entre alta cultura y cultura popular; el reino del pastiche estilístico y la miscelánea; el dominio de la imagen visual y el correspondiente eclipse de la palabra escrita; una nueva superficialidad -'surrealismo sin el inconsciente'- en el desborde de imágenes oníricas; la extraña alianza de una nostalgia cultural (como en el drama costumbrista o la novela histórica) con una amnesia cultural que sirve a la fragmentación del 'tiempo en una serie de presentes perpetuos'". Hoy estas descripciones nos resultan evidentes y claras, familiares incluso, pero en aquel momento resultaron arriesgadas y novedosas. Es de celebrar, por tanto, el retorno de Fredric Jameson al análisis de la realidad política, cultural y económica, ya que pocos como él pueden aplicar una hermenéutica solvente sobre el estado actual de estos campos de fuerza y sus implicaciones en la vida contemporánea. Es interesante volver sobre la obra de Jameson en el contexto de los acontecimientos recientes (la crisis financiera global), y combinar esa lectura con la <a rel="external" href="http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3386"><b>comparecencia</b></a> de <b>James K. Galbraith</b> (hijo del gran economista canadiense <b>John K. Galbraith</b>) ante los miembros del Subcomité Judicial del Senado de los EEUU para brindar su opinión experta sobre la situación económica, sus consecuencias y motivaciones. El modelo económico neoliberal ha fracasado en su utopía de autorregulación, y en su caída pretende arrastrar al Estado de Bienestar. El capitalismo no ha llegado a su fin, como desearían sus más firmes detractores, pero resulta un sistema económico inviable sin una nueva participación de los Estados en la regulación de los capitales financieros y en la legislación sobre sus intercambios. Las coordenadas de la producción cultural contemporánea, en este contexto, aguardan una mirada lúcida, creativa y valiente a la altura de la propuesta por Jameson hace tres décadas....</p>]]></content:encoded>
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            <title>Importancia de las formas</title>
            <link>http://www.escueladeletras.com/editorial/importancia_de_las_formas/8.html</link>
            <pubDate>08 May 2010 07:46:58 pm GMT +1</pubDate>
            <category>Cultura</category>
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            <description>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/premiosliterarios.png[/imgl]Que ciertas denuncias ya no generen reacciones, polémicas o controversia, es un síntoma del estado presente del debate cultural. Pasó hace unos años cuando [b]Juan Marsé[/b] dio un puñetazo en la mesa del jurado del Premio Planeta, negándose a participar en silencio de un circo donde hay muchas atracciones pero nada de literatura, y pasa cada tanto, con la frecuencia natural de un período dentro de un ciclo. El problema es la naturalidad con la que el medio cultural recibe estos llamados de atención, estas pequeñas rebeldías que dejan al descubierto sus vergüenzas. Ahora le toca el turno a [url=http://www.perfil.com/contenidos/2010/05/01/noticia_0032.html][b]Fogwill[/b][/url], uno de los escritores argentinos más informados sobre el verdadero tejido de la industria editorial, para poner el dedo en la llaga y hacer presión. Los grandes premios literarios, vinculados a editoriales, ya no pueden hacerse pasar por certámenes transparentes y democráticos, presentarse como limpios, y utilizar para su prestigio a figuras de reconocida independencia y criterio. A nadie se le escapa que sería absurdo y suicida plantear cifras económicas como las que se manejan sin la garantía de obtener un producto atractivo para el mercado, que permita a su vez rentabilizar, al menos en parte, los recursos que están en juego. Pero eso no convierte en legítimo negociar con el engaño que supone presentar la puesta en escena de un contrato privado con el ropaje y la decoración de un concurso público. Es una cuestión de formas, de mantener una mínima elegancia.</description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/premiosliterarios.png[/imgl]Que ciertas denuncias ya no generen reacciones, polémicas o controversia, es un síntoma del estado presente del debate cultural. Pasó hace unos años cuando [b]Juan Marsé[/b] dio un puñetazo en la mesa del jurado del Premio Planeta, negándose a participar en silencio de un circo donde hay muchas atracciones pero nada de literatura, y pasa cada tanto, con la frecuencia natural de un período dentro de un ciclo. El problema es la naturalidad con la que el medio cultural recibe estos llamados de atención, estas pequeñas rebeldías que dejan al descubierto sus vergüenzas. Ahora le toca el turno a [url=http://www.perfil.com/contenidos/2010/05/01/noticia_0032.html][b]Fogwill[/b][/url], uno de los escritores argentinos más informados sobre el verdadero tejido de la industria editorial, para poner el dedo en la llaga y hacer presión. Los grandes premios literarios, vinculados a editoriales, ya no pueden hacerse pasar por certámenes transparentes y democráticos, presentarse como limpios, y utilizar para su prestigio a figuras de reconocida independencia y criterio. A nadie se le escapa que sería absurdo y suicida plantear cifras económicas como las que se manejan sin la garantía de obtener un producto atractivo para el mercado, que permita a su vez rentabilizar, al menos en parte, los recursos que están en juego. Pero eso no convierte en legítimo negociar con el engaño que supone presentar la puesta en escena de un contrato privado con el ropaje y la decoración de un concurso público. Es una cuestión de formas, de mantener una mínima elegancia....</p>]]></content:encoded>
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                <item>
            <title>Archivos en la era digital</title>
            <link>http://www.escueladeletras.com/editorial/archivos_en_la_era_digital/7.html</link>
            <pubDate>13 Apr 2010 07:55:09 pm GMT +1</pubDate>
            <category>Cultura</category>
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            <description>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/digitaled.png[/imgl]La conservación de archivos en la era digital ha disparado las primeras alarmas. ¿Cómo hacer para que sobreviva información almacenada en discos de 3½, en formatos ya largamente caducados o en máquinas obsoletas? Varias Universidades de los Estados Unidos, principalmente, ya han enfrentado este problema con programas como el diseñado para la [url=http://video.nytimes.com/video/2010/03/15/multimedia/1247467357139/the-salman-rushdie-digital-archive.html][b]exhibición[/b][/url] de cuatro ordenadores Apple de [b]Salman Rushdie[/b] en la Emory University de Atlanta. Tratar materiales creados directamente en entornos digitales plantea desafíos interesantes, como el de los formatos (antes de morir, [b]John Updike[/b] legó 50 disquettes de 5¼ a la Houghton Library de Harvard) o el deterioro: uno de los ordenadores donados por Rushdie está arruinado por una Coca-Cola volcada. Si bien los escritores utilizan ordenadores desde hace ya casi dos décadas, recién ahora empiezan a formar parte de colecciones o archivos, con lo cual el asunto empieza a mostrar sus primeras aristas problemáticas. En la exposición de Emory se han replicado los contenidos de los ordenadores del autor de [i]Los versos satánicos[/i], con lo cual los visitantes pueden acceder a versiones anteriores de los textos, navegar por el contenido de las carpetas e incluso transformar los archivos. También están trabajando en esta dirección en el Harry Ransom Center de la Universidad de Texas, Austin, quienes han adquirido el [url=http://www.hrc.utexas.edu/press/releases/2010/dfw/][b]archivo[/b][/url] de [b]David Foster Wallace[/b]. Sería deseable tener noticias sobre el trabajo que las instituciones españolas están llevando a cabo en este sentido.</description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/digitaled.png[/imgl]La conservación de archivos en la era digital ha disparado las primeras alarmas. ¿Cómo hacer para que sobreviva información almacenada en discos de 3½, en formatos ya largamente caducados o en máquinas obsoletas? Varias Universidades de los Estados Unidos, principalmente, ya han enfrentado este problema con programas como el diseñado para la [url=http://video.nytimes.com/video/2010/03/15/multimedia/1247467357139/the-salman-rushdie-digital-archive.html][b]exhibición[/b][/url] de cuatro ordenadores Apple de [b]Salman Rushdie[/b] en la Emory University de Atlanta. Tratar materiales creados directamente en entornos digitales plantea desafíos interesantes, como el de los formatos (antes de morir, [b]John Updike[/b] legó 50 disquettes de 5¼ a la Houghton Library de Harvard) o el deterioro: uno de los ordenadores donados por Rushdie está arruinado por una Coca-Cola volcada. Si bien los escritores utilizan ordenadores desde hace ya casi dos décadas, recién ahora empiezan a formar parte de colecciones o archivos, con lo cual el asunto empieza a mostrar sus primeras aristas problemáticas. En la exposición de Emory se han replicado los contenidos de los ordenadores del autor de [i]Los versos satánicos[/i], con lo cual los visitantes pueden acceder a versiones anteriores de los textos, navegar por el contenido de las carpetas e incluso transformar los archivos. También están trabajando en esta dirección en el Harry Ransom Center de la Universidad de Texas, Austin, quienes han adquirido el [url=http://www.hrc.utexas.edu/press/releases/2010/dfw/][b]archivo[/b][/url] de [b]David Foster Wallace[/b]. Sería deseable tener noticias sobre el trabajo que las instituciones españolas están llevando a cabo en este sentido....</p>]]></content:encoded>
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            <title>Gilles Deleuze y Félix Guattari</title>
            <link>http://www.escueladeletras.com/editorial/gilles_deleuze_y_felix_guattari/6.html</link>
            <pubDate>12 Apr 2010 08:52:33 pm GMT +1</pubDate>
            <category>Cultura</category>
            <guid>http://www.escueladeletras.com/editorial/gilles_deleuze_y_felix_guattari/6html</guid>
            <description>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/deleuzed.png[/imgl][i]Gilles Deleuze y Félix Guattari. Biografía cruzada[/i] (FCE, 2009), de [b]François Dosse[/b], es un trabajo monumental sobre una de las parejas más prolíficas e interesantes de la historia del pensamiento. En la estela de Marx y Engels, o Adorno y Horkheimer, pero también, por qué no, en la tradición creativa de Conrad y Madox Ford, o Borges y Bioy Casares, la pareja formada por[b] Gilles Deleuze[/b] y [b]Félix Guattari[/b] ([i]El antie­dipo[/i], [i]Kafka: para una literatura menor[/i], [i]Mil mesetas[/i] y [i]¿Qué es la filosofía?[/i]) logró establecerse como un binomio bien complementado, donde las individualidades encontraron un terreno fértil donde potenciarse. Se conocieron a través de Jean-Pierre Muyard durante el estallido de Mayo de 1968, y la maquinaria que pusieron en funcionamiento desde entonces resulta elocuente y lúcida para pensar los complejos mecanismos de la contemporaneidad. Esta maquinaria, que alguien bautizó como "Guattareuze", define bien su campo de acción en el subtítulo de [i]Mil mesetas[/i]: [b]Capitalismo y esquizofrenia[/b]. A este respecto, Dosse comenta: "Su método, su dispositivo de reflexión y escritura descansa justamente en la escucha de sus diferencias: trabajan dentro de esa disyunción, en la que cada uno radicaliza la posición del otro cuando utilizan un concepto". Así, redefinieron las claves del deseo, elaboraron el concepto de rizoma, agenciamiento y desterritorialización, que acabaron recalando en las más variadas áreas del conocimiento. La biografía de François Dosse es un apasionante viaje a los misterios de este encuentro fundamental del pensamiento del siglo XX, y contribuye a desmontar las especulaciones sobre la participación de cada uno de ellos y su peso dentro de las obras que escribieron en conjunto.</description>
            <content:encoded><![CDATA[<p>[imgl]http://www.escueladeletras.com/editorial/images/deleuzed.png[/imgl][i]Gilles Deleuze y Félix Guattari. Biografía cruzada[/i] (FCE, 2009), de [b]François Dosse[/b], es un trabajo monumental sobre una de las parejas más prolíficas e interesantes de la historia del pensamiento. En la estela de Marx y Engels, o Adorno y Horkheimer, pero también, por qué no, en la tradición creativa de Conrad y Madox Ford, o Borges y Bioy Casares, la pareja formada por[b] Gilles Deleuze[/b] y [b]Félix Guattari[/b] ([i]El antie­dipo[/i], [i]Kafka: para una literatura menor[/i], [i]Mil mesetas[/i] y [i]¿Qué es la filosofía?[/i]) logró establecerse como un binomio bien complementado, donde las individualidades encontraron un terreno fértil donde potenciarse. Se conocieron a través de Jean-Pierre Muyard durante el estallido de Mayo de 1968, y la maquinaria que pusieron en funcionamiento desde entonces resulta elocuente y lúcida para pensar los complejos mecanismos de la contemporaneidad. Esta maquinaria, que alguien bautizó como "Guattareuze", define bien su campo de acción en el subtítulo de [i]Mil mesetas[/i]: [b]Capitalismo y esquizofrenia[/b]. A este respecto, Dosse comenta: "Su método, su dispositivo de reflexión y escritura descansa justamente en la escucha de sus diferencias: trabajan dentro de esa disyunción, en la que cada uno radicaliza la posición del otro cuando utilizan un concepto". Así, redefinieron las claves del deseo, elaboraron el concepto de rizoma, agenciamiento y desterritorialización, que acabaron recalando en las más variadas áreas del conocimiento. La biografía de François Dosse es un apasionante viaje a los misterios de este encuentro fundamental del pensamiento del siglo XX, y contribuye a desmontar las especulaciones sobre la participación de cada uno de ellos y su peso dentro de las obras que escribieron en conjunto....</p>]]></content:encoded>
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