En los últimos años Fondo de Cultura Económica adoptó la política de abrir nuevas ventanas en las obras de algunos autores fundamentales del siglo XX. Lo hace con Michel Foucault, de quien está publicando los cursos que dictó en el Collège de France, y con Cornelius Castoriadis, siguiendo sus cursos en la Ècole des Hautes Ètudes en Ciencias Sociales de París y algunos escritos desperdigados en revistas. A esto le suma, como en “Ventana al caos”, debates con otros autores (como Jorge Semprún y Octavio Paz), transcripciones de emisiones radiofónicas y algunos textos ya publicados en los libros de este pensador de la autonomía, griego de nacimiento y francés por opción, que falleció hace una década. Son muchas ventanas, de distinto tamaño y grosor, que se despliegan en un mismo edificio, según justifican los editores, porque desde ellas se ve un mismo panorama: el del arte.
Publica ADN
Por Pablo Esteban Rodríguez
El paisaje del arte contemporáneo, constata Castoriadis, es pálido y desangelado. El texto del libro que los editores consideran fundamental, "Transformación social y cambio cultural", cree rechazar repetidamente la tesis de "una decadencia de Occidente", pero no es otro su horizonte. Su afirmación de la crisis del arte no es original ni pionera (el texto data de 1979) y nada dice acerca de la "transformación social" que reza en el título. En un gesto que se prolonga en el resto de los escritos del libro, cada vez que puede recomienda a quienes lo escuchan o leen que "vuelvan a" escuchar y a leer a Shakespeare, Balzac, Mozart, Joyce, Bach, Kafka, Homero. Todo tiempo pasado fue mejor. Las ventanas de Castoriadis abren, pero hacia el pasado.
¿Cuál es la idea de arte que maneja Castoriadis? El arte es la relación que se establece entre un Caos y un Cosmos. La obra de arte da forma a un abismo y lo conecta con el cosmos. El cosmos se crea a través de este dar forma, pero la obra de arte expresa a su vez la preeminencia de ese abismo. En el arte, la donación de forma, aunque se pretenda definitiva, deja un resquicio por donde se entrevé el abismo, una ventana indiscreta al caos. "La obra de arte, efectivamente -sugiere Castoriadis-, hace existir un mundo que es el suyo propio y, al mismo tiempo, al presentarse ella misma, presenta el ser, presenta el Caos, el Abismo, el Sin fondo". La emoción estética reside en ese carácter inconcluso de la obra de arte, ese exceso respecto de sí misma que Castoriadis relaciona con la idea de lo sublime en Kant. Es que, en lo esencial, la idea de Castoriadis acerca del arte no parece ser demasiado distinta de la del gran filósofo prusiano. Poco ayuda a la comprensión de su pensamiento el hecho de que no haya vínculo alguno entre este concepto de arte y las razones que esgrime para invocar una crisis del arte contemporáneo. Algo así como: tal crisis proviene del hecho de que no se da forma a nada y se rompe el vínculo entre caos y el abismo. Habría que explicar bien por qué, habría que estar dotado de alguna teoría sobre el arte posterior a la de Kant -que las hay, y muchas-, pero sería al menos un comienzo para darle coherencia al libro. Los comentarios corrosivos acerca del declive de la función de la crítica y de la intromisión excesiva de la lógica mercantil en lo artístico no alcanzan para disimular esta carencia.
Pero quizá no haya responsabilidad del propio Castoriadis. La importancia de un autor no es ninguna garantía, salvo en lo meramente comercial, para abrir una ventana donde se cuelen pensamientos importantes. Los autores importantes lo saben, y por ello publican en vida aquello que creen que merece ser leído, y no todo lo que dicen o escriben en contextos particulares. Pues para quien jamás se asomó al paisaje de Castoriadis, esta ventana es una introducción poco feliz. Para quien lo hizo, no agrega nada sustancioso. Y para quien habita el paisaje del arte, lo que se ve desde la ventana de Castoriadis carece de novedad. Ojalá hubiera sido una ventana al caos.
Ficha:
“Ventana al caos”
Por Cornelius Castoriadis
FCE
Trad.: Sandra Garzonio
147 páginas
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