El Congreso de la Ciudad de México aprueba la ley para el matrimonio homosexual
Informa Reuters
Por Miguel Angel Gutiérrez
"Es la primer ciudad de América Latina con una ley de esta naturaleza. Son idénticos los matrimonios de personas del mismo sexo que los matrimonios de personas de sexo diferente", agregó Razú, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien durante el debate de la reforma usó una bufanda con los colores de la bandera gay.
Al cierre de la votación de la reforma, decenas de integrantes de la comunidad gay de la capital aplaudieron y gritaron efusivamente, ondeando banderas multicolor.
GANANDO TERRENO
En el 2006, el Congreso de la Ciudad de México aprobó la llamada Ley de Sociedad en Convivencia, que le dio marco legal mediante un contrato privado a las parejas que viven bajo un mismo techo, y les otorgo ciertos derechos, como pensión alimenticia.
La nueva reforma le da a la pareja homosexual derechos como el de la herencia, la unión patrimonial para obtener créditos bancarios y la posibilidad de recibir los beneficios del seguro social, entre otros.
"Estamos contentísimos, se quitó el candado que tanto nos afectaba, por fin logramos nuestros derechos plenos", dijo Temístocles Villanueva, estudiante de cine de 23 años, mientras abrazaba y besaba a su pareja Daniel. "Ahora se permite la adopción, se permite también que compartamos derechos sociales, que pidamos un crédito juntos como pareja", agregó.
Para la Arquidiócesis de México la legalización de los matrimonios entre homosexuales es inmoral y pretende destruir a las familias. "El reconocimiento de las sociedades de convivencia homosexual como matrimonio va en contra del bien público y el desarrollo afectivo de nuestros hijos", dijo Giovanni Gutiérrez del conservador Partido Acción Nacional (PAN), en el que milita el presidente Felipe Calderón.
La Asamblea local ha aprobado reformas consideradas progresistas para atender demandas de minorías, como permitir el aborto con una gestación de hasta 12 semanas y una ley para proteger la decisión de personas desahuciadas que buscan una muerte anticipada por la interrupción del tratamiento médico.
(Editada por Juana Casas)
Editorial Periódico La Jornada:
Avance histórico
Con la entrada en vigor, ayer, de las reformas al Código Civil del Distrito Federal que permiten los matrimonios entre parejas del mismo sexo y les confieren los mismos derechos de que gozan las uniones heterosexuales, incluida la adopción, se asiste a la consolidación de un avance civilizatorio histórico que coloca a la capital del país a la vanguardia nacional e internacional en cuanto a modernidad legislativa y respeto a las libertades individuales. Las reformas comentadas dan un impulso decidido a la adecuación del marco legal vigente con la realidad de una sociedad moderna, plural y diversa, y suprimen una injustificable discriminación legal que castigaba sin motivo alguno a las parejas no heterosexuales.
En un entorno político marcado por una oleada de conservadurismo y por avances significativos de la reacción histórica a escala nacional -como lo demuestra la aprobación, en más de la mitad de las legislaturas estatales, de leyes antiabortistas que obligan al Estado a proteger la vida "desde el momento de la concepción"-, y frente al alineamiento descarado y sistemático de los encargados de la conducción del país con los intereses de la Iglesia católica -como se vio en las acciones de inconstitucionalidad que la Procuraduría General de la República presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación en contra de estas reformas, en clara vulneración a la soberanía del Distrito Federal-, la entrada en vigor de las modificaciones legales referidas constituye una bocanada de oxígeno: las nuevas disposiciones contribuyen a despejar algunas de las influencias clericales que aún se manifiestan en las leyes y los códigos de todo el país, y reafirman, en esa medida, el carácter laico de las instituciones y el principio de separación entre la Iglesia y el Estado.
Ciertamente sería erróneo asumir una actitud conformista y de complacencia ante la entrada en vigor de estas reformas, sobre todo cuando el país, con su ciudad capital incluida, se encuentra afectado por rezagos añejos y exasperantes en los terrenos social, económico, político, educativo y de salud pública. Pero es innegable que la aprobación y aplicación de estas normativas son un indicador de que, pese a todo, es posible conducir al país hacia las transformaciones que necesita por vías estrictamente democráticas y legales.
Por último, y sin demeritar la labor realizada por los legisladores que impulsaron y avalaron estas reformas legales en la ALDF y del propio Ejecutivo local, encargado de promulgar estas leyes y de disponer de los mecanismos institucionales y burocráticos necesarios para su correcta aplicación, debe señalarse que este avance constituye una victoria histórica de aquellos sectores de la sociedad civil que han pugnado durante décadas por la equidad de género, los derechos sexuales y reproductivos, la no discriminación y el respeto a la diversidad sexual, cuya lucha ha dado como resultado la ampliación de derechos y libertades, y un avance para el país en materia de soberanía, civilidad, inclusión y tolerancia.
Noticia nº: 1736 | 05-03-2010
BibliotecaDeBagdad/EDL/05-03-2010


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