Actualidad Literaria:
resumen de noticias culturalesEscuela De Letras
Actualidad Literaria es la revista de noticias de la Escuela De Letras. Su base de datos
se actualiza diariamente y contiene información cultural, y especialmente literaria,
proveniente del ámbito europeo y americano, desde febrero de 2003. Editor: Ernesto Bottini.

Murió Rafael Conte, decano de la crítica literaria en España

El crítico Rafael Conte (1935) acaba de morir en Madrid, tras una larga enfermedad que jamás logró que abandonase la que ha sido gran pasión de su vida: la lectura, a la que venía dedicándose como crítico desde 1967. Corresponsal en Francia en su juventud, Conte fue uno de los críticos literarios de referencia en los años 80 y 90, tras comenzar a desarrollar su labor en las páginas amarillas del mítico suplemento literario del periódico madrileño Informaciones. Con el tiempo Conte se ha convertido en un referente de los modos de leer, a la vez que un gran divulgador de literaturas poco frecunetadas y maestro de más de una generacón de críticos literarios. Con él se apaga una figura que jugó un papel primordial en la formación del gusto de la lectura en España.
Fuente: El Cultural
Fotografía: Mili Sánchez
Allí comenzó a velar sus armas literarias un joven aragonés, sordo como su paisano Goya, simpático y bon vivant, que amaba la buena literatura y no perdonaba jamás un buen Hábano ni una buena tertulia...
Generoso cuando de alentar a los jóvenes autores se trataba, Conte fue el embajador soñado de la literatura francesa, la misma que la próxima semana será protagonista de la 68 feria del Libro de Madrid.
Crítico de El País desde su fundación, Rafael Conte colaboró también durante unos años en ABC. En este cultural demostró, semana a semana, rigor, un estilo preciso, un saber casi enciclopédico y una generosidad más que notable.
Autor de Narraciones de la España desterrada (1970), El escorpión y la luna (1987), Yo, Sade (1990) o Robinson o la imitación del libro (1985), fue asimismo traductor de Georges Perec (La vida, instrucciones de uso); impulsó la publicación de las Obras Completas de Ramón Gómez de la Serna en Círculo de Lectores y colaboró de manera determinante con la revista de la Fundación Cela, Papeles de Iria Flavia.
Críticas de Rafael Conte reproducidas en Actualidad Literaria:
- "La señorita B", de Ramón Nieto
- "La Silla del Aguila", de Carlos Fuentes
- "Cuentos Completos", de Julio Cortázar
- "Fábulas", de Juan Goytisolo
Rafael Conte, un crítico irrepetible
Por José María Guelbenzu
Hoy es un día muy triste para la literatura española. Con Rafael Conte muere un tipo de lector irrepetible que a lo largo de casi sesenta años se ocupó de guiar a miles de lectores en nuestro país. Su contribución al conocimiento de la literatura española y universal en una España perdida e inculta comenzó en las páginas de Acento Cultural, revista asociada al sindicato de estudiantes del régimen, SEU, que junto a otros nombres como el de su muy amigo y también recientemente fallecido Isaac Montero empezó a abrir una ventana en la asfixiante mediocridad cultural española de la época. Cerrado Acento, continuó en la revista Aulas como director, donde lo conocí por medio de Félix Grande y donde, con su habitual bonhomía, me ofreció publicar alguno de mis primeros trabajos. Pero su verdadera influencia se empieza a extender a partir del mítico suplemento de libros del diario Informaciones que dirigía Pablo Corbalán.
Para varias generaciones de españoles, el abrumador conocimiento de la literatura universal de Rafael constituyó una guía cuyo magisterio ha durado hasta hoy mismo. No he conocido a un lector más empedernido que él, capaz de leer toda seguida la Comedia humana de Balzac, por ejemplo. En realidad, para todos sus compañeros y amigos era el hombre que lo había leído todo y al que se acudía ante cualquier duda, para cualquier consejo de lectura. Pero lo característico suyo ha sido la generosidad con que ha transmitido su conocimiento, lo cual se compadece bien con esa manera de ser expansiva, vociferante, categórica en los juicios y terminante en las definiciones, pero siempre amistosa y cordial porque, como buen navarro de corazón, era un hombre cercano y entrañable.
Se incorporó a EL PAÍS a finales de los setenta, procedente de París, donde ejercía la corresponsalía del Informaciones. En EL PAÍS ejerció su labor como periodista -lo que fue siempre- y como crítico literario desde el suplemento Libros. La técnica de Rafael Conte era sencilla y expresiva: siempre abría sus críticas situando al autor en su época, es decir, ordenando la información y relacionándolo con el entorno literario, apoyado en su vasta cultura, para pasar después a analizar la obra objeto del comentario. Conviene recordar que en todos esos años la información que por lo general se recibía era sesgada, insuficiente y partidista. En este punto hay que decir que Rafael se guiaba sobre todo por la calidad literaria y no atendía a otras razones. Fue un crítico benévolo, sin duda, porque ponía por delante su amor a la literatura, pero la benevolencia no excluía la exigencia. Buscaba lo mejor que podía encontrar en cada libro, y su capacidad de colocarlo en su punto de aprecio le concedía la confianza de los lectores. Una confianza que se mantuvo durante decenios.
De EL PAÍS pasó a ocuparse de las páginas literarias del desaparecido diario El Sol, y al final de este periodo ejerció la crítica literaria en el suplemento cultural de Abc. Finalmente, con el comienzo del siglo, regresó a EL PAÍS, publicando un artículo de título bien expresivo: Volver a casa.
Debido a su ingente trabajo a favor de la literatura, un centenar largo de destacados intelectuales promovió la candidatura de Rafael Conte a la Real Academia Española. En realidad fue un acto testimonial de reconocimiento, pues esa promoción sólo es posible desde el interior de la Academia, pero la razón que les asistía la ponían en algo de suma importancia: consideraban a Rafael Conte "el crítico más notorio de nuestra sociedad literaria y un representante especialmente significado de la crítica periodística", a lo que yo añadiría que lo que hizo con su trabajo fue dar presencia y prestigio social a la figura del crítico literario. Como presidente del Premio de la Crítica contribuyó decisivamente a ponerlo en valor.
Rafael Conte era un amigo y un contertulio entusiasta, desde los viejos tiempos de la casa del barrio de la Concepción hasta los últimos almuerzos en Casa Manolo o en Belarmino, donde su voz en favor de los libros amados tenía el volumen estruendoso del alegre convencido. Posiblemente, el sueño de Rafael fue el de ser sola y únicamente un lector, el mejor lector del mundo, pero, por suerte para todos, se vio obligado a ponerlo por escrito. Y eso es lo que le debemos.
Fuente: EL País
Noticia nº: 3208 | 23-05-2009