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Actualidad Literaria: resumen de noticias culturalesEscuela De LetrasActualidad Literaria es la revista de noticias de la Escuela De Letras. Su base de datos
Esther Ramón y Francisco José Sevilla han sido galardonados con el Premio Ojo Crítico de Poesía 2008Informa RNE Según el fallo del jurado, los libros premiados “aportan una visión radicalmente nueva y complementaria desde estéticas diferentes al actual panorama de la poesía española”. Dos libros que “apuestan por una visión reveladora de la poesía y por la trasgresión de los lenguajes normalizados”. El fallo añade que “de manera excepcional, y sólo por respeto y comprensión hacia la dura labor del jurado, RNE acepta la decisión irrepetible de otorgar el premio de poesía Ojo Crítico del año 2008 de manera ex aequo. Se acepta este fallo aún cuando va en contra del espíritu que conforma el Premio, que consiste en apoyar la carrera de un solo autor”. Esther Ramón nació en Madrid en 1970. Ha escrito artículos de estética y crítica literaria para diversas publicaciones como Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Libros, Archipiélago o El Crítico. También ha dirigido un taller de escritura poética de diseño propio. Ha colaborado en diversos poemarios y ha publicado varios títulos propios como “Tundra” y una caja de arte y poesía llamada “Casetas”. Francisco José Sevilla nació en Madrid en 1972. Ha trabajado como promotor cultural en su ciudad natal, y no fue hasta 2004 cuando publicó su primer poemario “La travesía del Hombre barco”. También podemos ver su labor en la edición que hizo del libro “Palabras para la paz”, y en una antología de poemas creados por mujeres recogidos en el título “Hilanderas”. XIX EDICIÓN DE LOS PREMIOS OJO CRÍTICO DE RNE Los Premios Ojo Crítico, creados hace diecinueve años con el objetivo de premiar a jóvenes talentos, han fallado hoy el sexto galardón de esta edición. Ya se conocen los siguientes galardonados: en la categoría de Música Moderna, el grupo Vetusta Morla; en Cine, la realizadora Roser Aguilar; en Teatro, la directora Ana Zamora y en Música Clásica, el guitarrista Pablo Sáinz Villegas y el de Artes Plásticas, que se ha llevado Lara Almarcegui. Ya sólo queda por fallar el Premio Ojo Crítico de Narrativa. Además, este programa también homenajea toda una trayectoria profesional con el Premio Especial Ojo Crítico que en las últimas ediciones se ha entregado a Joaquín Sabina (2007), Pablo García Baena (2006) y Santiago Calatrava (2005). Estos premios, creados por el programa cultural “El Ojo Crítico”, que cumple este año su 25º aniversario, se han convertido en uno de los mejores apoyos para la difusión y promoción de artistas que comienzan sus carreras, dotando a sus obras de gran reconocimiento. El “Ojo Crítico” se emite de lunes a viernes, de 19:00 a 20:00 horas, en Radio Nacional. A continuación reproducimos el prólogo que el poeta y director de la Escuela De Letras, Juan Carlos Suñén, ha escrito para el libro "Tundra" (Ígitur, 2002), de Esther Ramón. Aquí se encuentran señaladas las claves esenciales de la escritura de Ramón, y el texto ostenta la curiosidad de ser el único prólogo escrito por Suñén para un libro de poesía. ¿Deshielo? “La expresión viva es lo que dice la existencia viva.” Paul Ricoeur ¿Qué hay aquí? Cuerdas, cuerdas que atan lo posible a lo no disponible, cuerdas que atan el cuerpo femenino de la naturaleza a un subsuelo perpetuamente frío. ¿O no son cuerdas, son túneles? ¿Túneles entre la condición y la belleza a través de los cuales el que camina para saber no puede sino acabar seducido por el silencio de lo inamovible? ¿Profundizar hasta el frío o ascender desde él? Deshielo, este libro debería haberse llamado así; aunque por suerte no era título disponible y Esther Ramón, buscando soluciones, dio con el verdadero. La tierra de tundra medra sobre lo fijo, sobre frías praderas por siempre congeladas. Sí, pero no es palabra (la palabra “tundra”) que se procure metáfora, sólo nombra o resume la metáfora entera que es la larga frase que se dice sobre el paisaje vuelto, aquí, verdadero: realidad discernible. Gana terreno al lodo, y se detiene frente a la naturaleza a sabiendas de que ella posee las brasas que escatima, y la vista del lobo, que prodiga sin causa, de que ella posee la sima y cuantas voces, sus ecos, nos condenan: a descender o al miedo. Si la naturaleza es un fluir, no dejarse llevar significa la muerte, pero dejarse llevar también significa la muerte. ¿Vivir entonces qué es? La tentación, la del abismo, la de la belleza, la de la crueldad, la de la mirada... La tentación de (morir/vivir/esperar/torcer)... Una naturaleza litoral, como la piel de la tierra; que toca lo desconocido en su extensión y lo puro en su identidad, lejos del centro grande, más cuyo centro se hace merced a unas palabras que delimitan, cuidadosísimamente, la circunferencia de la conciencia que las alberga. (Los centros de cualesquiera circunferencias trazadas sobre la piel de una esfera equidistan del centro de ésta: hielo eterno o fuego eterno, tanto da.) ¿Y qué hace la diferencia? Que aquí tenemos espacio: la mirada se siente libre en su escasa sorpresa, ve la dureza en lo inadvertido, no se deja engañar por la pérdida de definición que marca los mundos grandes. Otra cosa. ¿Cómo imponer dureza a cuanto el cuerpo no recibe? Curiosa cualidad de estos poemas: hacen fuerte lo no sabido. Sostienen lo que aún no está pero late. Ojo siempre al carcaj: vacío es igualmente peligroso, se convierte en espacio de sentido. El libro, su acertadísima progresión narrativa, gira en un punto en torno a tres poemas (bisagra). Tres textos de dominación sobre los cuales advertimos todo el dramatismo latente. Gira, léase: da un giro completo del que el lector podría no ser consciente. Pero ahí nos señala que no avanzamos sobre una construcción ingenua. Donde otros, con castellana discreción, nos abandonan a la trampa, Esther Ramón se juega bien a sí misma, prende todas las luces del subsuelo para que arriba, donde nada sabemos, la liturgia del amanecer tenga lugar entre la belleza y el tedio, entre la promesa y una realidad que la niega, y se pueda cantar sobre la propia carroña, y advertir al lector, bien elegido, que no todo en lo hermoso es siempre justo (y viceversa), y que nos la jugamos en cada vistazo. Por tanto: poema único. Una realidad (naturaleza) acosada por el trabajo, la enfermedad, la sequía (¿quizá el amor debajo de lo callado por tantas pequeñas muertes?). Asesinos libradas por asesinas vencidos por... El cuerpo es femenino, sólo el alma posee dos sexos. Así el lenguaje no conoce calma, ni justicia, ni lógica, sólo su propia arrogancia (se arroga, sí, se elige forma). Se dispone a ver claro sin reducirse (y son tiempos discretos para advertir la apuesta) entre una vida y la muerte, ¿o entre una muerte y la vida?, pone dolor o paz, o cáscaras o vísceras; pero mide, y esa es su fuerza ante el lector: se mide. No mide a quién pregunta, mide la suerte de cada pregunta, y calla donde no hay deudas. Y sólo llega a término porque su última nota es un silencio que vive eternamente, que sobrevive a la pregunta simple que duerme bajo las otras. ¿Quién soy yo en lo que miras, lector? ¿Lecturas? Se puede ver lo semejante, pero su mención nos llevaría a argumentos de segunda categoría. Y siempre he odiado los prólogos. No obstante: hay un poema del limeño Carlos Germán Belli en que el poeta pide perdón a la naturaleza por no haber sabido mirarla, por no haberla sabido. Cuando se dispone a enmendar su laguna descubre, no sin cierto sentimiento de fatalidad, que lo que ve es una metáfora de sí mismo. Así lo bien leído, qué diablos. Dicho de otra manera: lecturas las disfrutadas, incluido el mar. Y aquí hay otra. Aquí hay una escritura atándose a muchas mallas, conduciéndose firme, sobradamente despierta, a través de las sombras profundas de la intemperie. Recursos para escritores Informes de lectura | Seguimiento | Guía legislativa | Publicar un libro | Biblioteca técnica |
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