
El olivo azul presenta los primeros títulos de una colección ambiciosa en el contenido y en las formas
Redacción Actualidad Literaria
Libros bien facturados, buenas traducciones y riguroso criterio literario son las marcas de identidad de esta nueva editorial, que promete hacerse un lugar entre las más destacadas propuestas que hoy definen la oferta y el perfil de edición literaria en España.
El libro de Marcel Schwob (1867-1905), compuesto por una serie de crónicas y textos que sólo habían aparecido en prensa de la época y en ediciones de sus Obras Completas, la mayoría de ellos inéditos en castellano, es un buen ejemplo de las intenciones manifiestas de la editorial, nacida "con la idea de editar libros singulares de autores europeos –grandes, oscuros, invisibles, felices y torturados- modernos y contemporáneos". De Schwob se ha escrito mucho y son grandes autores los que lo han reivindicado generación tras generación, entre los que se encuentra Jorge Luis Borges, seguramente su defensor más entusiasta. Cofrade simbolistas y maestro de estilo, su obra cuenta con unos pocos libros, sin duda siendo las "Vidas imaginarias", de 1896, su libro más conocido. Estas crónicas ahora presentadas en traducción de Eric Jalain, con prólogo de Rafael de Cózar y epílogo de Andrés Sorel, recorren las singulares preocupaciones temáticas y estéticas de Schwob, funcionando como una útil reunión de miscelánea que permitirá al lector acercarse a una de las figuras literarias más interesantes y exquisitas de la literatura francesa moderna. Reflexiones sobre poesía, crónicas de los bajos fondos, disquisiciones sobre el argot y perfiles de personajes estrambóticos se dan cita en el universo simbólico de Schwob y centellean en este volumen.
"Como a Calígula, a Apollinaire el rayo le daba un miedo tremendo. Del poético laurel se fiaba poco. Cuando relampagueaba se tapaba la cara con las manos y gritaba: ‘¡Huy, ay, ay!´. Su voz no guardaba proporción con su cuerpo: parecía que un hombre pequeñísimo estuviese oculto en él, hombretón inmenso. Era parco en palabras y dejaba morir las frases. Su risa era infantil". Así definía Alberto Savinio a Guillaume Apollinaire, a quién había tenido oportunidad de tratar en su estancia en París. Para Savinio él representaba el auténtico surrealismo, "aspiraba a la surrealidad, como decía, y con más derecho que otros que después han usurpado y contaminado este término". Su verdadero nombre era Wilhelm Apollinaris, nacido en Roma de madre polaca y padre desconocido. "La mujer sentada" es el único de sus libros que podría considerarse estrictamente como novela, ya que el resto de su obra se compone de poesía, relatos, estudios históricos o pequeños ensayos literarios, especialmente sobre literatura erótica, de la que llegó a prologar una serie entera. Compuesta con la amalgama de dos relatos distintos ("La mormona y el danita", de 1914, e "Irene de Montparnasse o París en tiempos de guerra", de 1917), contiene dos proyectos que el escritor venía gestando en paralelo. "El primero –escribe Cristina Ridruejo, traductora y prologuista del volumen- era un libro sobre los mormones de Estados Unidos cuyos primeros esbozos y acopios de documentación datan de los años 1911 a 1914. Al estallar la Primera Guerra Mundial, Apollinaire se alistó y partió al frente, abandonando el proyecto, cuyo título iba a ser La mormone et le Danite. En cuanto al otro proyecto, Apollinaire anunció en 1917 que había terminado una nueva novela, titulada Irène de Montparnasse ou Paris pendant la guerre, aparentemente el mismo libro que esa año aparecería anunciado como de ‘próxima aparición´ en el catálogo de las ediciones de la Société Littéraire de France, con el título Les clowns d´Elvire ou les caprices de Bellone, con ilustraciones a cargo de Irene Lagut... sin embargo, ninguno de esos libros vio la luz. Apollinaire cambió de idea, y algo después escribió a J. Doucet contándole que tenía una nueva novela, La femme assise, cuya inminente aparición se comentó en las revistas literarias en los siguientes meses. Pero en 1918, mientras trabajaba en su revisión, el poeta murió. Los textos que dejó son reveladores no sólo del método de trabajo y de la imaginación del poeta, sino también de su personalidad".
Para consultar el catálogo o informarse más en profundidad sobre la editorial, pueden visitar su Página web.
Noticia nº: 2909 | 25-04-2008
ActualidadLiteraria/EDL/25-04-2008


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